jueves, 19 de agosto de 2010

Manifiesto Gitano



Uno simpatiza con el pueblo gitano. Simpatiza con su pathos anárquico; una minoría que se salta sin tapujos aquellas leyes que no les convienen de generación en generación, que gusta de mantener a contra corriente un modo de ser en el mundo con reglas y valores propios ancestrales (entre los que no me atrevería a incluir el amor al trabajo, ni el civismo, ni la solidaridad con “el no gitano”, ni la igualdad de género, ni la colaboración con las fuerzas de orden público, ni el gusto por la filosofía idealista alemana).

Ahora bien, yo no tengo cuerpo. Si lo tuviera, tendría que ponerme en el de el vecino “no gitano” o payo que, con harta frecuencia convive junto a vecinos escasamente puntillosos con el derecho a la propiedad, socialmente indisciplinados, ambientalmente poco cumplidores… Aquel vecino ve vulnerado sistemáticamente su derecho a la normalidad. Las leyes son para él, no para el gitano. Y es entonces cuando se produce la injusticia y el conflicto salta a la palestra.

La polémica de los gitanos se da en aquellos asentamientos (no en todos, hay ejemplos de armonía en las relaciones payo-gitano) donde nuestra fascinación por lo excéntrico, por lo ancestral, por lo gitano en cuanto a mito y nuestra admiración por el que practica el derecho a la diferencia, topa de bruces con la vulneración de derechos vitales para los vecinos payos, o incluso, vulneración de derechos básicos (por ejemplo, el derecho de todo niño a la educación y a no trabajar hasta cierta edad) de determinados miembros de la propia etnia, arrastrados por sus propias familias a la marginación social y la miseria.

El problema hay que plantearlo así.

Y visto así, el ejecutivo de Sarkozy demuestra valentía y ganas de trabajar al sofocar los asentamientos ilegales de foráneos que se conceden el derecho a vulnerar el marco legal cuando les conviene y en exigir responsabilidades cuando les beneficia.

Si usted, paciente lector, intenta acampar su roulotte en el Paseo de la Castellana o en algún ámbito no estrictamente habilitado para tal fin, se le caerá el pelo. A no ser que sea gitano, claro. No le digo nada si de lo que se trata es de habilitar vertederos a la vera del río para vivir de la chatarra, o supermercados para la provisión de fármacos no legales entre colectivos drogodependientes. Y eso, y fundamentalmente las molestias inherentes para población estándar, no es de recibo.

Lo primero es restablecer la legalidad.

Lo segundo, amparar la diferencia.

No hay más remedio que conceder a los gitanos derechos específicos en lo concerniente a ayudas sociales y vivienda, eso sí, condicionados al acatamiento de una legalidad, y muy especialmente, al derecho a la educación y el derecho a la no explotación de los menores. Eso es así por dos razones.

Una de índole pragmática. No es aceptable la represión masiva sobre colectivos, además, en un marco democrático no es útil.

Otra, por justicia histórica.

El origen de los gitanos es enigmático. Estamos en el siglo XV, el desmembramiento del imperio bizantino, el incremento de la represión en el imperio turco, motiva la salida hacia el exilio de los protogitanos, un grupo de clanes se supone de legendarios orígenes indostanís o caucásicos, posiblemente, algún pueblo de la meseta central asiática desplazado a Asia Menor por la presión del Tamerlán a mediados del XIV. De Asia Menor dichos clanes pasarían a las ténues fronteras del imperio islámico, los Balcanes y la Península, esencialmente.

La odisea de los gitanos se documenta por primera vez en la Castilla de Juan II (1425), con la llegada de algunos clanes, encabezadas por personajes peregrinos como el “principe de Alejandría” (de ahí que pasen a denominarse, egitptianos y de ahí gitanos) al frente de una variopinta comitiva de adivinadores, caldereros, feriantes… Cabe pensar que, inicialmente, los gitanos se constituyeron en España como una casta itinerante especializada en “dinamización social”, medicina popular, saraos y encantamientos varios, astrología, adivinación y animación festivo-musical, con eventuales incursiones fuera del marco legal alentadas por la propia estructura familiar gitana. La penetración de la fe católica en dichos colectivos fue difusa.

Pero los conflictos de una sociedad errante que no se sentía vinculada con las leyes ni creencias de los territorios por los que atravesaba no tardarían en estallar. Con los Reyes Católicos se inicia una feroz represión, de la que se debería hablar más. Desde las normativas condenatorias a galeras del XVII a la Gran Redada de Fernando VI, sin olvidar, el genocidio de cientos de miles de gitanos bajo el nazismo, o la constante represión por parte de la fuerza pública a través de leyes ambiguas como la de “vagos y maleantes”, en vigor en España hasta 1977.

En el barrio de Gracia, Barcelona, hay una coexistencia secular, no diría que siempre armónica pero más que aceptable, entre gitanos y payos. Este es el modelo. Y lamento decir que es un modelo en el que no veo viable la incorporación de nuevos clanes gitanos llegados (o mejor decir, expulsados) desde Bulgaria o Rumanía.

Conste que no hablo de integración, sino de coexistencia.

Con ustedes, la Fanfare Ciocărlia... Escándalo en Tokyo, no se lo pierdan...

6 comentarios:

bate dijo...

La coexistencia se hace imposible cuando alguna de las partes en litigio no acepta las normas que regula la convivencia.
Le felicito por su valentía. Es raro que no haya salido alguien tachándole de xenófobo.
Hay temas tabú en nuestro país. El primero; la persona que desea fervientemente que prevalezca las (buenas) leyes ante cualquier acontecimiento que perturbe la esencia jurídica, es tomada, directamente, por un reaccionario decimonónico.
El orden, amigo Sr.IA, debemos edificar un discurso pedagógico que exalte el orden como formula para evitar futuribles roces con tribus aún sin cristianizar (entiéndase en el sentido que el humanismo cristiano utilizó para civilizar))).

bate dijo...

(...)...y ya no tanto por la salvación de sus almas, que también, sino por la solidaridad entre hermanos que siempre debe prevalecer entre la gente virtuosa y de bien.

francissco dijo...

Toda reacción mediática y política suscitada en estos casos estará orientada a la culpabilización de la sociedad/comunidad/pueblo que se queje de las acciones de cualquier pintoresco sin ley que viva cerca de ellos.

Si, además de quejarse, ejecuta la acción lógica de buscar su propio bienestar expulsándoles, los tertulianos y opinólogos que NO conviven con etnias pintorescas y entrañables echarán fuego por esas bocas virtuosas y bendecidas en vida, al estar las mismas siempre del lado correcto.

Por lo mismo, toda alusión a la responsabilidad de Rumanía y Bulgaria con sus propios ciudadanos será misteriosamente obviada.

Y la libertad de circular por la UE debería de ir indisolublemente unida a la de costearte la vida y respetar TODA la legalidad. ¿Alguien lo mencionará? Si lo hace que lo quemen por hereje. Como a cierta IA (Modo inquisidor bienpensante activado)

Sr. IA dijo...

Me estáis asustando, colegas.
Cualquiera que piense Que la Vida Sexual de una IA es un blog xenófobo, racista o suprematista va tremendamente equivocado.
En general, evito afirmaciones del tipo "todos los alemanes son tontos".
Ahora bien, que el racismo sea asqueroso no implica que surja espontáneamente o que carezca de causas bien concretas, en general,relacionadas con confrontaciones convivenciales basadas en choques culturales y éticos que en los que el Estado decide no intervenir (ese mismo estado que impide fumar en los bares o prohibir los toros porque da mucha pena).
Es mucho más fácil, barato y resultón reírse (no sin motivos) de Plataforma per Catalunya, que tomar decisiones. Especialmente cuando vives en un barrio acomodado, bien alejado del gheto.
Resultado, Plataforma per Cataluña será el partido con más incremento de voto en las municipales. ¿Alguien apuesta?

bate dijo...

Para poder contestarle me gustaría, estimado IA, me pueda resumir en pocas (o muchas, según su estado de ánimo) palabras que ha hecho Plataforma per Catalunya para que salga a colación en este racial de/Bate...

Sr. IA dijo...

Bate: Pues sí, mi alusión al PxC de Anglada, el partido antislámico, sólo aporta confusión. No ha sido acertado. Quise llevar el tema gitano, al tema del racismo y de ahí a que la inacción del Estado realimenta el racismo. No ha sido oportuno