sábado, 6 de marzo de 2010

Cómo promocionar libros



Autor Desesperado ha dejado un conmovedor ruego en el post de los toros. AD es un escritor que para su segundo libro precisa consejos sobre marketing. Su problema, como el de todos los autores que pululan por editoriales independientes, sin apenas medios para promocionar títulos, es visualizarse en un panorama en el cual pegas una patada a un árbol y caen seis novelistas.

Bien querido Autor Desesperado, con buen criterio su madre le aconseja ofrecer favores sexuales (en su caso, sexo anal y oral, sospecho). Sin embargo, este proceder, sin duda muy beneficioso en campos como la política, el urbanismo o la televisión, no suele resultar en el sector editorial. Los críticos y popes, como usted le llama, son gente tranquila, con sus parejas muy encima y proclives al divorcio a la menor excusa. Apenas salen de juerga y sus hábitos sexuales se limitan al onanismo.

Otra cosa sería intentar paliar los escasos recursos de la editorial practicando el sexo de farola. Es decir, dedicando una parte de su jornada laboral a ejercer la prostitución. Con el dinero obtenido podría usted aportar publicidad añadida al lanzamiento de su libro, o incluso pensar en contratar un lineal en alguna cadena de libros. Sin embargo, siendo como usted mismo confiesa “bajito, gordo y alopécico”, no le auguro un brillante porvenir en el competitivo mundo de la prostitución.

Me temo que deberá usted decantarse por iniciativas más originales.

Por ejemplo, ¿ha pensado usted en hacerse pasar por un discapacitado con importantes limitaciones cerebrales? Eso le daría a usted un plus de cara a la promoción, su novela sería anunciada como un estremecedor testimonio de superación personal y lucha contra la adversidad. De idéntico modo, si algún familiar dispone de silla de ruedas, sería muy conveniente desarrollar cierta habilidad en el manejo de la misma y presentarse en las ruedas de prensa como inválido. Eso siempre genera conmiseración y favorece la venta de ejemplares, pues puede traducirse en titulares de impacto del tipo “retrasado mental publica una novela”, “inválido en la lista de la eutanasia publica su testamento” y cosas así. Quizá son trucos muy manidos (hay editores que obligan a sus autores a fingirse minusválidos), pero está demostrado que aporta un 125% extra de ventas y un 20% de posibilidades añadidas de salir en los medios. Afirmar que destinará la totalidad de los derechos a beneficio de actividades solidarias como la ayuda de los damnificados de Haiti o la presevación del fenotipo tradicional de las ostras de Arcachón, también puede ayudar.

En el ámbito de la impostura, hay algunas opciones más. Fingirse inmigrante de algún país subdesarrollado funciona muy bien si, además, usted habla una lengua minoritaria, tipo vasco o catalán, clavará el perfil de inmigrante integrado siempre que no se declare admirador de Bin Laden o Chaves.

Sin embargo, yo le aconsejo vivamente encaramarse a una grúa y desplegar una pancarta con el texto, “autor de novelas en promoción en defensa de su puesto de trabajo y por la independencia del Sahara”.

Existen muchas otras opciones, claro. Por ejemplo, estampar en la cubierta “libro 3D” y acompañar la venta de su novela con unas gafas de plástico. Al ser el primer libro 3D que se publica nadie podrá sentirse engañado.

Y todavía no hemos entrado en las posibilidades del reality. Me consta que LB, para la promoción de Insula Avataria, está en avanzadas conversaciones con cierto programa del corazón para confesar en público que en la cárcel practicó felaciones a Julián Muñoz (para cuando se descubra que el afamado autor de Metaversos estuvo en Topas y Lleida II y no en Alahaurín, unos cuantos incautos habrán picado).

5 comentarios:

Enric Herce dijo...

Nada, nada, yo le aconsejaría fingir una muerte traumática. Eso da un morbo tremendo y, retorcido que es el personal, seguro que las ventas suben como la espuma. La parte negativa, o no, es que tendrá que disfrutar del éxito en la sombra y publicar sus siguientes obras bajo seudónimo.

Boeder Escalier. dijo...

Pero entonces las siguientes obras no se venderán, porque estarán bajo seudónimo y nadie se interesará sobre ellas.

Al menos claro, que vaya creando nuevas personalidades ficticias para luego ir matandolas.

Claudio dijo...

Vale, he tardadoa tres párrafos en detectar que estabas de guasa. Será que me acabo de despertar de la siesta.

Siempre queda pegarse un tiro, grabarlo en video, y vender libros a título postumo (no, que ya lo has dicho...)

Sr. IA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sr. IA dijo...

Caray, yo pensaba que autor desesperado estaba un poco desequilibrado pero lo de Claudio y Joe es pasarse de bizarro. Claudio, le prohibo tajantemente el suicidio autograbado, ¿y si sale mál?, ¿y si se le olvido desconectar el nighplus y queda una mierda de vídeo? ¿Y si el señor que le encarga usted colgar la cosa en yutus es un cenutrio y borra la grabación? ¿Qué se cree, que todos los albaces son Max Brod?... Muy arriesgado.

Aquí el único con cabeza es Escalier... Esta claro Amigo Herce que si finge usted su defunción va a precisar una imaginativa explicación para justificar su resurección.. Además, es un truco muy visto. Sin ir más lejos JJ BEnítez lo utilizo para promocionar una reedicion de Caballo de Troya... Salió una esquela en nosequemedio y aquello funcionó de miedo... Pero claro, Benitez es un tío conocido (y con más geta que espalda).

De todas maneras me caen ustedes bien... Un muy buen consejo. Utilicen el seudónimo Miguel Cervantes Loquesea... Por ej. en el caso del Sr. Besa sería Miguel Cervantes Recasens... Buscar la analogía fonética con la marca es un recurso que ha funcionado históricamente bien para colar producto... Vergibracia, tejanos Lewis, Lois, etc... Miren el Cacaolat, que salio con clara referencia al Cola Cao. Otros ejemplos son Hugo Victor, Gabriel Garcia Pérez, Borja Borges... hay muchas posibilidades...

Enfin, espabilen ustedes un poco...