miércoles, 19 de mayo de 2010

Observatorio contra el Despilfarro


Lo prometido es deuda y hoy en la sección de grandes exclusivas mundiales me complace dar cuenta de cómo salvar la economía española.

Creando el Observatorio del Despilfarro.

Se hace así. Actualmente, muchas empresas, especialmente en el ámbito internacional, ya están obligadas a girar factura electrónica de sus operaciones.

La factura electrónica sustituye a la del papel, ahorra tiempo y dinero, y además y por poco dinero, que es lo interesante, permite todo tipo de análisis, cruces de datos y estadísticas.

Pues bien, la idea es obligar a todas las administraciones públicas, empresas públicas, consejerías, entidades públicas, universidades, hospitales y todo lo que acabe en úblico a implantar en seis meses sistemas de facturación on line.

Dichas facturas deberán remitirse según se expiden a un organismo imparcial, el Observatorio del Despilfarro, que las indexará por corporaciones y de manera prácticamente on line las someterá a la pública concurrencia. Que conste que las facturas de las empresas y garitos públicos son eso, públicos, y de obligada transparencia por ley (otra cosa es que esto no se cumpla jamás de los jamases para que nuestros políticos carezcan de instrumentos públicos de evaluación).

El siguiente paso es, mediante muestreos estadísiticos, elaborar rankings de despilfarro de nuestras administraciones. Por supuesto, se invitaría a cualquier otra persona a hacer lo propio, y por descontado, se animaría a las empresas a entrar en el juego a modo de certificado de probidad.

Y hasta ahí el papel del observatorio.

Los costes son de risa. Si el contribuyente soporta todo tipo de observatorios acojonantemente más caros, como los mil y tanto que hay de memoria histórica, igualdad de género, agresión a profesionales sanitarios y de las más variopintas cuestiones, ¿por qué, y por una vez, no crear uno verdaderamente efectivo?

Recientemente se han tomado medidas para mitigar los síntomas, pero es un hecho que el mal sigue ahí, que hay que tomar medidas.

¿Y cuál es el mal? El mal es una sociedad que ha pasado de considerar el Estado del Bienestar como justicia social a una repartidora de fondos para complacer al ciudadano. De manera que el criterio de elección de gestores públicos es cuantitativo –cuánto se gasta un gobierno- no cualitativo –cómo lo gasta-. Como sea que la gran mayoría de los impuestos son invisibles (Sociedades, IVA, especiales, etc…) el contribuyente tiene una imagen distorsionada de los costes. En consecuencia, las campañas electorales se convierten en shows de hipnosis colectiva donde el mecanismo más impactante y bobo para envolver promesas electorales (es decir, promesas de gasto) es el que se lleva el gato al agua.

Empecemos a cambiar esto y apoya en tu red social…

4 comentarios:

bate dijo...

Yo propongo que la señorita (no está casada)vicepresidenta María Teresa Fernández etc., sólo compre un traje a la semana de ésos que ella usa y que tiene que costar una pasta (se imagina Sr. IA a esta buena mujer en su casa en bata de guatiné y sin maquillaje, ¿acojona, eh?), y con el dinero que nos ahorrásemos, invertirlo todo en Bonos del Estado de Isla de Gongelad, que al ser un Estado del alma, nunca tiene déficit. Auuque a veces la pena recale por esos pasajes.

¿Que tal mi primera propuesta?

elbuho dijo...

Realmente ver a la Tere de semejante guasa es de película de terror de serie B.
Respecto al escrito de nuestra querida IA, debo decir que adolece de un grave error de base. ¿Un organismo imparcial en este país? No me haga reir. A lo sumo serviría para crear un nuevo cuerpo de funcionarios que se comerían lo que se pretende ahorrar en sueldos.
Por no decir el dineral que supone modernizar la administración con lo de la factura electrónica. Tendriamos que poner nuevos funcionarios porque los de siempre dirían que no es su tarea.
Por favor, seamos serios y no queramos empezar la casa por el tejado.
Primero arreglar lo del tribunal constitucional y la independencia del poder judicial. Si hace falta cortar cabezas para que esta premisa básica se cumpla.
Despues lo demás.

Sr. IA dijo...

Sr. Buho. Es usted un bendito. Implantar la facturación electrónica no cuesta nada (no será que tiene usted intereses en la industría gráfica y la papelería empresarial?). Horas de formación de cuatro funcionarios. Como la carga laboral de un funcionario no pesa = 0 costes. En cuanto al organismo independiente, sí, es problemático. Pero no se trata de eso (ya existe un tribunal de cuentas) que puede perfectamente servir de núcleo. El asunto es indexar toda la facturación y someterla a exposición pública según se generan esas facturas.

Respecto a la historia de Fernández de la Vega, como saben, muchos adictos a este blog son segovianos. Fernández de la Vega, diputada por Valencia residente en La Granja de San Ildefonso, antes, siendo una mera aparatista, jueza en excedenicia y sin feudo electoral en el que caerse muerta, fue diputada de Segovia (paracaidista en el argot). Les garantizo que no estaba muy lejos de la bata de boatiné y las zapatillas de pelusa con cuadros. No destacaba Maite por su estilismo, no. Esa es una afición que le llega de nuevas con la vicepresidencia, cuando concluyó que ser socialista (al menos militar en el PSOE) no esta reñido sino todo lo contrario con la elegancia, la distinción y gastar trajes de varios miles, especialmente si tu sueldo apareja una generosa partida de pluses por "costes de representación". De todas maneras, eso se sabría con un observatorio contra el despilfarro.

elbuho dijo...

¿Quien es el bendito ahora? ¿Un funcionario que se dejará formar para trabajar más? ¿Un tribunal de cuentas libre?
¿Una industria como la papelera que no prevee incrementar sus beneficios gracias a las nuevas tecnologías?
si es usted de los que cree que el papel desaparecerá gracias a la informática permítame recordarle que gracias al invento del email se incrementó el consumo de papel y tinta. El email ha permitido reducir los costes de fabricación al globalizar, incrementar la productividad de las empresas y de los trabajadores e incluso incrementar el número de mensajes entre las personas que ya no saben ni lo que es un sello.El email se acaba convirtiendo en papel impreso lo mismo que las facturas.