jueves, 13 de mayo de 2010

Conato de tratado sobre el acordeón


Inauguro una nueva categoría, los conatos de tratado sobre temas de la más candente actualidad. Y, como no podía ser de otra forma, me planteo hoy abordar el cambio de paradigma en el folk implícito en la incorporación del acordeón a los combos tradicionales.

Quiero pensar que siempre ha existido música de baile. Que conste que es una premisa arriesgada, en Europa el baile (fuera de divertimento cortesano) es objeto de reiteradas prohibiciones desde la ofensiva rigorista post peste negra. Claro, tanta prohibición sólo puede significar que la pulsión a la danza era demasiado fuerte como para erradicarse por decreto o bajo pena de condenación. Eso sí, si no puedes con el cachondeo, trata de ritualizarlo, ordénalo, asimílalo a unas normas. Se puede bailar, bien, pero sólo de este modo y de este otro.

La cuestión es que los bailes populares sufrirán en el XIX una verdadera revolución. Sospecho que anteriormente, un baile popular europeo estándar se basaba en percusión y, como mucho, acompañamiento de algún instrumento de lengüeta, fácil de construir y de tocar y capaz de sostener la melodía a una apreciable cantidad de decibelios (gaita, dulzaina, duduk…)

En 1829 aparece el acordeón. Un shock en la música popular europea sólo comparable a la irrupción de la batería y la guitarra eléctrica siglo largo después. El acordeón surge como depuración de una espiral tecnológica que viene de antiguo y que habla de la necesidad de los músicos populares de hacerse con algún artilugio, que a modo del órgano, asociara las ventajas de la lengüeta libre (en la imagen) pero que fuera, a la vez, portátil. Sobra decir que la ventaja (amén de la portabilidad) es la potencia expresiva, los decibelios.

Sea como sea, aquí tienen un buen artículo sobre el particular (http://galeon.hispavista.com/elacordeon/divisiones.html)
Resumiendo, el acordeón aparece como fusión de una armónica y un fuelle más un teclado, en realidad como depuración de inventos previos bastante populares en la primera década del XIX alemán. Sea como sea, la forma estándar la diseña el fabricante de pianos vienés Cyrill Demian. Toda una bomba sónica.

En cuestión de unos pocos años, el acordeón y sus primos (el bandoneón, la concertina, el diatónico…) se erigen en reyes de la música popular urbana de un variopinto espectro de ciudades y regiones. En el imaginario europeo se asocia el acordeón a los puertos y a la inmigración, y la realidad no creo que diste mucho de esa intuición. Frente a la pobreza expresiva de la gaita, el acordeón tiene flexibilidad, de él se ha dicho que es ciclotímico, vale para la música más triste y para la más alocadamente alegre. Con una contundencia sónica probadamente capaz, por ejemplo, de convertir en desenfreno la sosa cubierta de un mercante atestado de inmigrantes de camino a Buenos Aires.

Si miramos el mapa de las músicas tradicionales dominadas por el acordeón nos encontramos con el País Vasco y Norte de la Península Ibérica, Islas Británicas, Centroeuropa, Cuenca del Mississippi, Antillas, Colombia y México como principales focos. En el Mediterráneo, países eslavos y zonas de dominación turca, vemos en cambio un dominio de las cuerdas y los vientos.

A continuación extraigo dos vinilos de la Guimbarda que sólo encontrarán en este blog. Empiezo con un delicioso vals-cuplé de primeros de siglo interpretado por los italianos Canzoniere Internazionale, con el acordeón prodigando arabescos y adornando una vieja balada anarquista. "Cuando la anarquía vendrá/ todo el mundo será transformado/ y los gobiernos serán / el recuerdo de un infame pasado"...(El disco fue grabado en 1976 y es una joya).



Y premio para los que hayan llegado hasta aquí. También por los 70 se graba en vivo este clásico cajún, Lacassine Special, con los Freres Balba y un delirante Nathan Abshire al diatónico. Brutal. En el ininteligible francés de la Luisiana, Dewey Balfa acaba lloriqueando algo así tan tópico como: “Tu viens pas avec mon a a la maison/ ‘Tite fille, toi tu m’as dit, chere, toi tu m’amais, bebe/ Aujourd’hui, ‘tite fille, ty me casses mon coeur…

2 comentarios:

bate dijo...

Doy fe de la bomba sónica que es este entrañable instrumento.
Tambien de que puede ser un instrumento musical diabólico, sobre todo, cuando un rumano con su perrito se tira toda la puñetera mañana con la misma inaguantable melodia agitaná delante de mi casa.
Cómo que he pensado bajar más de una vez ha enseñarle algo nuevo, no se,¿que tal Monteverdi en el acordeón?
Una delicia los dos temas que usted ha subido don Sr.IA.

Un cordial saludo, espero todo le vaya bien.

Sr. IA dijo...

Bueno, Bate... Pruebe usted con la suite N2 de Tchaicowsky, que tengo entendido es de las pocas clásicas que incorporan acordeón. Aunque casi mejor que toquen lo que saben, aunque sea una, que sufrir un proceso de aprendizaje que preveo largo... Quizá se impone una imploración del tipo, querido amigo Rumano, dado que todos tenemos madre, ¿podría usted hacer el favor de diversificar esquinas y difundir su arte en otras partes?

NOTA. Lo mismo digo. Por cierto, leo en su blog que estudia abrir mercado por Segovia, tal vez mis amigos carnales segovianos le puedan ayudar. A su disposición los pongo. (luisbesaarrobainterprogramas.es)