miércoles, 7 de abril de 2010

Zombis y colapso malthusiano



Hablando de resurrección…

Ya saben… A tenor de la pérdida de valores de la sociedad contemporánea, un día el Señor de los Infiernos se hartó del atururamiento, colmatación y hacinamiento patente en sus dominios. Lo que antaño fue un funcional espacio de tortura ha quedado en un depósito de peña que vegeta aburrida; los ayudantes de Pero Botero ni siquiera entran a azuzar a los sufrientes; ni pasar pueden. La típica crisis por exceso de éxito.

Es así que las puertas del Hades se abren de par en par. Que se vayan de una puta vez, se dice Satanás.

Nace así la leyenda pop de los zombis.

Lo que da lugar a un típico colapso malthusiano. Llega un punto, que los zombis se quedan sin hígados frescos ni vísceras que rechupar, de donde cabe pensar que el destino de los zombis es palmar de desnutrición. Ahora bien, si palman. ¿vuelven al infierno y a su vez resucitan en forma zombi? Eso parece, de donde su victoria es matemáticamente segura.

Sin embargo, el ansia del zombi por la carne humana apunta a otra dirección, más bien a factores zombiculturales. Los zombies no tienen porque tener pulmones, ni estómago, ni nada vtialmente vital. Muerden a la gente, no por gula, sino por maldad o un propósito infectivo. ¿Eso lleva a pensar que tras el desembarco zombi late un plan demoniaco para ampliar el infierno y convertir la tierra en un anexo para un mejor desempeño de las competencias asignadas a la corte infernal? No lo tengo nada claro.

Quizás hubo una revuelta en el infierno y, simplemente, los ejércitos del Protervo buscan un país para el exilio. O quizás es el apocalipsis sin más. O una visión profética que hay que leer en clave simbólica.

A todo esto, mi albacea testamentario no se sustrae a la tentación de aproximarse al tema.

2 comentarios:

francissco dijo...

Si se pone uno a pensar en la cantidad de humanos ya fallecidos a lo largo de la Historia da un poco de vértigo.

Yo creo que por ello -independientemente de lo resultona que sea la moda zombie para revivir el Terror- se trata de remordimientos.

Seguro que Papá Freud y sus adláteres se pegarían un festín con todo este revival popero de los muertos, semejante en intensidad al culto y devoción que se les ha tenido siempre aunque -eso sí- en clave de consumismo cultural friki.

Nos remuerde -colectívamente hablando- haber convertido a los finados y lo que les rodea en tema tabú y por ello nos flagelamos en plan masoca, con estas narraciones escabrosas donde los fiambres nos dan cera de lo lindo.
Aparte de la que ya nos dieron cuando vivían, claro.
Un saludín.

Sr. IA dijo...

Cierto. Hoy la muerte es un suceso "underground" salvo cuando uno muere en la flor de la edad. Lo normal es que un anciano pariente entra en la UCI donde los más allegados pueden verle diez minutos al día. Sale en una caja que vuelve a la familia en forma de jarrón con cenizas. Aquellas escenas de familias despidiéndose de la madre o el padre, acompañándole en su despedida y preparándose para el duelo han pasado a la historia, o por mejor decir, han entrado en la niebla del tabú.