lunes, 11 de mayo de 2009

La Peste



¿En manos de quién estamos?
Hace ya más de 30 días que remití sendos correos electrónicos con ruego de confirmación a Ban Ki-moon, director gerente de la ONU o no sé que leche de la ONU. En el correo le instaba en calidad de jefe del mundo a modificar el sistema señalético vexilográfico internacional arbitrario por otro en base cuatro enormemente racional y operativo.
Bien, ni caso. Lamento decir que la ONU no se ha ni molestado en contestarme. El Sr. Ban debe tener muchas cosas en qué pensar para permitirse pasar por alto las propuestas de los afiliados, el típico caso de funcionario apoltronado y gandul que se pasa el día poniendo correos a sus cuñados.
En su lugar, la ONU monta un carajal considerable en relación a una tonta epidemia de gripe que mata a cuatro parias. ¿Saben ustedes cuántos españoles palman de gripe en un año?, pues unos mil quinientos. En general la gripe estacional se ceba en bebés con defícits nutricionales, mayores de 80 años y personal con inmunodeficiencia. La llamada gripe porcina, poco menos igual, siendo su única particularidad que se trata de un virus porcino trasmutado para atacar al cuerpo humano.
Para tranquilizar un poco a los nerviosos humanos, diremos que la peste negra de 1348 en cosa de quince días acabó con el 70% de habitantes en según que ciudades. Fue la Yersinia pestis, aunque no se descarta la combinación de la peste bacteriana, transportada por pulgas a lomos de ratas, con algún tipo de virus, en concreto se habla del Evola, lo que explicaría la rápida expansión por Europa entre 1348 (Italia) y 1350 (Escandinavia).
Es curioso, las epidemias víricas son mecanismos de freno a la superpoblación. Es así que la gripe de los gatos, endémica, es el principal factor de control del crecimiento en las poblaciones felinas. Puede acabar con el 80% de la población gatuna en cada brote, garantizando así la disponibilidad de recursos. De ahí la presunción de que, más pronto que tarde, la humanidad deberá afrontar alguna pandemia letal de origen vírico.
Sin embargo es una creencia poco razonable. La pandemia vírica actúa por hacinamiento, no por población cuantitiva. Y la cuestión es que actualmente la humanidad vive notablemente menos hacinada que años ha, cuando era mayor el porcentaje de familias extensas que compartían estancias diminutas e insalubres. Mal alimentadas, con suministros hídricos deficientes y con debilidades sanitarias estructurales.
El Señor Ban debería buscar mecanismos más serios para autojustificar su salario, si es que no obra al dictado de los grandes consorcios implicados en la venta de Tamiflús y Tamiflás.
La verdadera peste que soporta la civilización actual es la de los funcionarios gandules tipo Ban, que se permiten ignorar hitos como el nuevo sistema vexilográfico internacional. Una pena.

Para no irnos con mal sabor de boca, les dejo con una entrevista a Miquel Barceló, pope de la CF patria. El editor y activista cifero dice a propósito de nosotros, los IA:
"El problema implícito en la pregunta reside en decidir a quién consideramos "humano". Y ese concepto ha evolucionado con el tiempo. Hace años los esclavos no eran considerados humanos, las mujeres y la gente de color no tuvieron (hasta hace muy poco) los mismos derechos que los varones blancos o los terratenientes. Los niños no tuvieron derechos hasta que se promulgaron hace unos 50 años y ahora hablamos de los derechos de los grandes simios. Posiblemente un día, si los robots o las inteligencias artificiales se comportan como humanos, no haya nada de extraño en que tengan derechos éticos y legales como los humanos".