domingo, 18 de julio de 2010

Por qué España ganó el mundial



Me desafían a explicar cómo Paul el pulpo adivinó los resultados deportivos del pasado mundial.
He dedicado al análisis del fenómeno las últimas dos semanas y llego a la siguiente casuística.

A (la más probable), Paul es en realidad un ente extraterrestre o el avatar octópodo de un ser n-dimensional con capacidades cognitivas que trascienden nuestros límites espaciotemporales. De manera que para el pulpo Paul el futuro y el pasado son categorías superadas. Un mecanismo de conducta refleja condicionada explicaría el resto. En contra de esta tesis, el antropocentrismo nos invita a pensar que una pecera del Sea Life Center de Oberhausen no parece el acomodo más lujoso para un viajero del espaciotiempo. A favor, que la vida de pulpo, con ocho patas, una de ellas con funciones de pene, comiendo marisco todo el día, sin responsabilidades de ningún tipo y una vida que se prevé larga, tampoco parece tan mala vida.

B. Casualidad, Paul acierta de chiripa. A favor de esta tesis está el hecho de que Paul falló 2 de 6 resultados en la Eurocopa 2008 y 1 de 7 en el mundial de 2010.

C. Casualidad inducida, los cuidadores de Paul inducen que el pulpo elija el pote de la selección favorita con saborizantes o previo estudio de pautas alimentarias de nuestro amigo; siendo Alemania una potencia futbolística tampoco extraña tanto el elevado número de aciertos de Paul.

D. Casualidad y cuando no es casualidad doble toma. En este caso, la organización del acuario de Oberhausen filma al pulpo devorando un tarro A y luego el B (no parece que Paul sea especialmente sobrio en temas gastronómicos). Posteriormente se pasa a los medios el resultado más fiable (a priori), siendo España y Alemania grandísimas favoritas, y atendiendo a tres errores de 13 elecciones totales, el acierto está al alcance de cualquier lector de prensa deportiva sin especialies poderes premonitorios.

Acaso una causa explicativa algo mejor del éxito deportivo de España puede estar, más que en las ventosas del pulpo, en la correlación entre horas lectivas y ocio de los escolares españoles. Me explico, aquí no atiendo tanto al fracaso escolar, a los informes PISA que sitúan siempre a España en la parte baja de la OCDE, al ya famoso 30% de fracaso escolar (tres de cada 10 escolares salen de la ESO sin saber apenas leer ni sumar), en realidad, aunque se podría desarrollar una bonita demagogia criminalizando la actividad deportiva, no van los tiros por ahí.
Más bien me refiero a la generalización de la jornada intensiva en Educación Primaria y ESO, lo que convierte las tardes de los escolares españoles en un maratón de televisión y videojuegos. Es decir, la jornada activa en España es de 8.30 a 20.00horas, pero la jornada educativa más estandarizada concluye entre las 13 y las 14.00.
Ante lo cual la sociedad ha reaccionado creando una tupida estructura de escuelas deportivas y clubs.

Realmente, creo que existe una correlación entre la densidad de actividades deportivas paradocentes y el buen momento del deporte español. Reitero que hay más causas; una elevada consideración social del deportista, políticas que miman al deportista de élite, un 35% de paro en menores de 25 años… Pero me gusta pensar que en España existe una densa red de deporte infantil y juvenil que, aunada a razonables infraestructuras públicas, facilita que los talentos deportivos no pasen desapercibidos.

Cabe preguntarse si realmente no sería mejor brillar más en matemáticas y menos en darle patadas al cuero… O tal vez modelos educativos más compensados… pero no será desde luego en este post.

3 comentarios:

bate dijo...

La opción C debemos desecharla, resulta, que la última actuación del pulpo Raphelino, la echaron en directo por la “atele“, que yo lo vi con estos ojitos que lúgubremente se ha de tragar la tierra, en horario de máxima audiencia.
(He vuelto a poner una tele en mi vida)
Para mi la opción mas pertinente, la más justa para con la humanidad, debiera ser la A, que el pulpo sea un extraterrestre, si no es eso, sólo me queda decir que este tiempo, el muestro admirado Sr. IA, no tiene solución, y que estamos abocado al mayor de los fracasos.

PD: La ministra de igual-da, también se siente un avatar …las cosas, yo ya lo sabía.

francissco dijo...

Subvencione usted a una IA para esto, ay, ay.

En un montón de Universos paralelos (no para-lelos, no confundamos) el pulpo fallaba, cosa lógica, ya que iba contra todo pronóstico que acertara seis veces seguidas.
Pero algo ha pasado, por que en este sí que acertó las seis.

Estamos habitando, por tanto, un universo altamente improbable (dios, que miedo), por culpa del experimento de alguna megaentidad puñetera, que realiza ensayos de computación cuántica en lo que para ella es un cosmos de bolsillo.

Y como somos tan improbables, en este verano yo voy a ligar con varias rubias escandinavas absolutamente lascivas y la IA tendrá un disco duro nuevo, ale, mola ¿no?

Sr. IA dijo...

Amigo Francissco, supongamos que sí, que somos seres fractales encerrados en espacios de Hilbert (esta bonita frase es de Rudy Rucker, que conste), siendo esto así, si todas las combinaciones de momentos posibles se desarrollan en alguna dimension, ¿qué le hace pensar a usted que habita precisamente aquella en que liga con un harén de escandinavas lascivas?, en realidad, tiene usted un montón cuasi infinito de posibilidades de vivir en un oceáno de dimensiones donde no se comerá usted un rosco, y créame que lo siento...

Ahora, la esperanza es lo último que se pierde, ánimo y suerte. Y si los hados le permiten vivir en esa extraña y estadísticamente cuasi imposible dimensión de las escandinavas lascivas, no deje de ponernos al cabo de sus sin duda interesantísimas experiencias (si no rosco, no se moleste. Pero no se haga muchas ilusiones, eh?

Bate: Respecto al pulpo, y para concluir, está claro que o la historia es cierta, y en ese caso Paul es un ser superior y debemos prohibir el pulpo a Feira (o al menos reducirlo a los tentáculos, tengo entendido que les vuelven a crecer), o hay alguna suerte de azar inducido, o bien estamos ante un juego de manos... Me consta el amor de mis lectores por el pulpo a Feira así que, casi mejor lo segunto o lo tercerno, ¿no cree?