miércoles, 30 de junio de 2010

Metafísica para las masas (2)


Fue Platón el precursor de esta filosofía del conocimiento según la cual las cosas contienen cualidades. En la medida que el hombre está capacitado para detectar estas cualidades, las identifica y las nombra.

Qué algo es verde, implica que tiene la cualidad de ser verde, qué algo tenga la cualidad de ser verde es que el común de los humanos distingue lo verde de lo azul.
¿Cómo es eso posible?
Platón no completó una ontología precisa al respecto. Al parecer, según los entendidos, valoró una respuesta imanente y otra trascendente. La primera, las cosas están caracterizadas por esencias, por ideas. Si eres la hoja de un árbol, en tu esencia está el metabolizar clorofila que tinta de verde tu aspecto exterior. ¿Pero qué es una esencia? Como Platón seguía sin verlo claro, se abonó -sin renunciar explícitamente al esencialismo- a la teoría trascendente. El Ser de las cosas, su verdadera esencia, reside en una dimensión X de la que su aspecto en nuestra experiencia no es más que un vago reflejo. Si captamos ese indicio de X es porque, a nuestra vez, nuestra esencia procede también de esa dimensión X. Resumiendo, para Platón había un mundo sensible y un mundo inteligible. Como habitantes del mundo sensible la comprensión del verdadero ser de las cosas nos lleva a extraer indicios de ese mundo ideal. Es lo que en filosofía se llama dualismo.

Pienso que al decantarse por una explicación tan extraña Platón tenía en mente, sobre todo, la explicación de los objetos matemáticos.
Aristóteles coincide con su maestro Platón en que el ser de las cosas es su esencia. Ahora bien, considera que esta esencia es indisociable de la materia de que está hecha. No hay dos mundos, hay uno. Matería más esencia forman la sustancia. Es lo que se llama realismo esencialista u objetivo.

Bien, la pregunta es cómo se unen la matería y la esencia. Y es una pregunta realmente difícil.
Para explicarlo, Aristóteles desarrolla la teoría del hilemorfismo. Todo objeto está compuesto de materia y forma. La forma marca la manera en que la materia combinada de un determinado modo en ese objeto reaccionará a los estímulos exteriores. Pongo un ejemplo, si mezclo azufre con potasa obtendré un principio inflamable de alto valor explosivo de nombre pólvora. En la forma de la pólvora está el reaccionar estallando si aplicamos una cierta cantidad de calor.
Por un lado tienes la materia, cuánto pesa, qué aspecto tiene… por el otro las cualidades, de lo que es capaz. La conjunción de ambos, materia y forma, nos define la sustancia.

La verdad es que el hilemorfismo aristotélico es muy convincente, no es nada extraño que para defenderlo los hombres sostuvieran afirmaciones contrarias a la experiencia como que una caja llena de un kilo de plumas de gallina caes más despacio que la misma caja llena de un kilo de plomo.
Su talón de Aquiles fue el problema de los universales.

Nota. Queridos posteadores, si no quieren comentar nada de lo arriba dicho –que lo comprendo- siempre podemos hablar del partido con Paraguay, si Maradona merece un inicio de canonización o el espinoso tema del doble pivote. ¿Debemos apostar por Busquets y Alonso ante Paraguay o agarrar el toro por los cuernos y salir con toda la artillería? No sé, viendo lo que tardaban ayer ante Portugal en replegarse a la vuelta del corner Puyol, Piqué, Capdevila y Sergio Ramos… No sé…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Taclaro, Ia... Yo me apunto al doblepivote. Tal como recomendaría Socrates de salida, Xabi actuando más adelantado y fusilando al Paraguayo. Caso de adelantarse España en la segunda parte se le cambia por Cesc y a Torres por Pedrito-Silva-Navas o cualquiera que desborde, para cogerlos a la contra.

francissco dijo...

Me temo que las dos cosas -forma y materia junto con el juego de España- son temas graves que nos llevan de calle. Del último, Paraguay, que guay, se encargará de examinarnos dentro de unos días.

Del primero, tú nos has dado un magnífico resumen para los que somos filoprofanos. Es decir, no habiendo cursado Filosofía sentimos curiosidad y simpatía por la misma.

Casi se aprecia lo poquito que se ha hecho en materias ontológicas y epistemológicas (no sé si lo digo bien) desde aquellos dos monstruos helenos que -sin los dos mil años y pico de ciencia que vendría después- tenían una claridad de pensamiento impresionante.

Aristóteles tiene la Retórica y la Poética que prácticamente lo dicen casi todo sobre razonamientos y la forma de comunicarlos, hasta donde me llega la culturilla.

Platón proporciona materia para especular (véase Anatema de Stephenson, los múltiples mundos de Everett, algunas metafísicas de Greg Egan, etc, David Brin (limites del cielo) p.k Dick en Ubik, las Mates, buuf) de sobra. Todo esto del plano de los arquetipos es muy sugestivo a nivel de narración, je, je.

De hecho, del análisis de la "naturaleza" emergen muchas pautas abstractas que no sé quien entendería mejor de los dos. La IA podría simular algún debate en su disco duro, siempre que el Mundial no le consuma demasiada RAM, como me temo, ay, ay.

elbuho dijo...

Si Kant fuera entrenador creo sinceramente que si el conocimiento a priori nos llevaría a alinear a Torres de entrada, el conocimiento a posteriori nos dice que debemos poner a Llorente. Sobretodo teniendo en cuenta que el partido entre Paraguay y Japón fué más aburrido que "el ver crecer la hierba" en palabras de algún periodista.
Cuando se habra la lata Kant, aprovechándose de la experiencia, sacaría a Llorente por Torres para aprovechar espacios.
Respecto a Xavi Alonso y Xavi, está claro que se molestan y que hay que probar con Cesc. Pero Kant no se que diría porque hasta ahora ha ido bien.

Sr. IA dijo...

Amigo el buho, se nota que es usted un nihilista nischeano*. Sólo a un retórico del yo se le ocurre prescindir de la experiencia (Xavi) o de la madurez en la contención (Xabi) para apostar por una vaga promesa de placer estético con un rendimiento decepcionante en anteriores ensayos.

Por otro lado, y para el plan B postkantiano, su apelación a Llorente como baluarte de la posesión de pelota -olvidando que tenemos un correcaminos con mucho más acierto anotador tal que Pedrito- es francamente -no quiero faltarle a usted- deconstructivo, rayano en el lacanismo.

(Les propongo que, al menos en este blog, vale escribir Niezstche como salga)