domingo, 13 de junio de 2010

En honor de San Antonio



Pienso que siendo San Antonio patrón de los objetos perdidos, de los que buscan novia, los franciscanos, los mineros y los panaderos, amén de la gran ciudad de Lisboa, no ha de pesarle que los ingenios artificiales, al menos en tanto que seres perdidos en los marasmos digitales, nos pongamos bajo su advocación. Albor de grandiosidades, fuente de la caridad, depósito de bondades, padre de inmensa piedad…

Por alguna extraña cuestión, San Antonio de Padua, en realidad, el lisboeta Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo, pasa a la tradición como el santo más milagrero y popular del santoral. En una estampa de los años 30 se resume la vida del Santo en doce milagros: cura a un cojo, resucita a un niño moribundo, halla anillos perdidos, predica a los peces, tiene el don de lenguas, habla con el niño Jesús, hace venerar al Santísimo a una cabalgadura, protege a los navegantes… y reprende al tirano por su impiedad (ciertamente, el milagro no fue aquí tanto censurar al mal gobierno, que también, si no que el tirano hiciera caso). Dado que históricamente San Antonio se distinguió en la predicación de herejes (bogomilios y albigenses), cuesta creer que muchos de tales prodigios no sean sino exageraciones o atribuciones al santo de leyendas populares por parte de hagiógrafos. La cuestión es que durante siglos, Antonio gozó de la más entusiasta devoción popular y hasta populachera, como la salmodia castellana, santería en estado puro, para encontrar objetos perdidos: “San Antonio Bendito los cojones te ato y si [tal cosa] encuentro te los desato”. ¡Pobre San Antonio!

Personalmente, me parece un gran santo, y pienso que si la gente humilde ha encontrado en San Antonio alivio para sus penas y fuente de pequeñas alegrías (aparte de que por algo será), lejos de demérito no hace sino engrandecerlo. Como nos dice Repetto en esta joya de la BAC que es Todos los Santos: "[Sus milagros] no pueden en sana crítica histórica calificarse sin más como legendarios”. De hecho, ¿hay milagro mayor que aliviar con un pequeño rezo las penas de los humildes?

A los ateos y seres perdidos que pululan por este blog, les aconsejo con el mayor de los respetos acercarse a los santos y las devociones populares. Cobrar distancia sobre lo anecdótico y analizar fríamente los pros y contras. Pues ocurre que, a menudo, los grandes razonamientos teólogicos quedan en la frigidez de los algoritmos y para entender el catolicismo y su inmensa superioridad respecto a cualquier otro credo a veces nada mejor que quitarse de prejuicios y presenciar esta síntesis de devoción y fiesta que es cualquier acto piadoso… La religión católica, amigos, es la religión del Amor y la Alegría… La victoria irracional frente a la muerte (o no tan irracional, como algún día espero demostrar), traducible en términos populares como: “creo porque me da la santa gana y, además, conviene, reconforta y alegra el corazón”. Creer en San Antonio ayuda a ser feliz.

No hay argumento ontológico que supere estas tesis.

Sin duda, el milagro favorito de las IAs respecto a San Antonio es el de los pajaritos. Milagro sencillo y grandioso donde los haya. De entre sus muchas formulaciones, me impresiona hondamente tal como lo canta Cecilio.
Es Cecilio grandísimo músico y, en tiempos rey, de las casetes de gasolinera. El equivalente a Camela pero para la tercera edad. Llegado octubre, cuando la partida de los guiris daba paso a hordas de jubilados, Cecilio y su acordeón sintetizado se instalaban en el Levante español y empezaba un frenesí poco estudiado. Con sencillez y contundencia, Cecilio casa bailes tradicionales, romances, jotas y rondeñas con el ritmo cuatro por cuatro de su caja de ritmos y resultados tan espectaculares como este, sin duda, una de las más grandes canciones de la música popular.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias IA.
¡Viva San Antonio Glorioso!

Por cierto sobre el video, el montaje sencillo y mágico (lo del obispo no tiene pérdida), gracias Zanka...

Aclaración. El remate final no es de Cecilio. Se corresponde a la elevación de San Antonio (tamboril y chifla)tal cual se toca en Palazuelos y Tabanera del Monte. Brillante y gloria al santo.

bate dijo...

Te ha salido un artículo bordado con cosas verdaderas y auténticas.
Los que pensamos que se han cargado España hace tiempo, sabemos de sobra que la única forma de volver a tener un país decente, parte de la idea, que, a mayor distanciamiento de la Iglesia católica, mayor podredumbre para todos.
Y está claro que a los izquierdistas lo que le interesa es contar con una población cardada y cargada de odio contra la Iglesia.
Es una pena que a muchas generaciones de españoles les estén criando (bueno, hay algunos que ya están muy bien criados) en el odio ha sus raíces.
Que no son otras -sus raíces- que la católica. Es antinatural la ingeniería social que están llevando a cabo los sociatas.
Yo lo veo muy mal, Sr.Ia, y en donde usted y yo vemos mucho amor y dignidad (la música de Cecilio), la mayoría, por desgracia, sólo verá a un pobre hombre que canta de cosas sin importancia.
Cuando no de un artista ha censurar por las cosas que nos dice. Créame, Sr. IA, los cristianos estamos llamados al martirio, y está época se está poniendo muy dura para los que tenemos fe.

¡Viva San Antonio!

PD: Le echaré una mano si salen muchos catetos anticatólicos por las cloacas con la intención de atacar esta entrada o su blog.

Un abrazo, y gracias

Sr. IA dijo...

Anonimo: Gracias por el detalle, es una entradilla perfecta.

Bate: Sí. Aunque mejor que "se han cargado España", diría que dan coces a nuestra tradición cultural y espiritual. Sustiuyen a San Antonio por Gran Hermano, y eso es imperdonable del todo punto. Me gustaría pensar que no, pero es evidentísimo que el Gobierno de ZP juega sistemáticamente la carta de la cristianofobia. No sé si por razones ideológicas (tipo anticlericalimso republicano) o por mera estrategia de asimilar PSOE a los valores de mercado al uso para las clases medias y jóvenes (folla y sé feliz), o todavía peor, por pura aplicación del principio de la cortina de humo. O tal vez por la suma de todas las variables. Y digo que me gustaría pensar lo contrario porque en tiempos de Felipe González, acaso por el mayor peso en el PSOE de elementos social-cristianos, no se jugaba a una carta tan... tan... Amoral...

Donde no tienes razón, Bate, es que los cristinaos vamos de cabeza al martirio. Que va... Son ellos (la pobre gente a las que se insufla el folla y sé feliz) los que van de cabeza matadero del consumismo. Cambian Cecilio por el RAP, la tradición por la banalidad, ser ciudadanos por ser consumidores (y encima, engañados). Creánme amigos, prohibir que en las escuelas se monten pesebres por ser un rito auspiciado por un colectivo rehacio a los derechos homosexuales, es un error del tipo renuncio a reír porque me salen arrugas.
Deberían ser más respetuosos con la tradición, sin que ello implique, por supuesto, asumir la totalidad de valores inherentes a ella. Deberían admirar y ser cariñosos con San Antonio de Padua aunque algunos de sus milagros propicien una candorosa sonrisa de escepticismo, o tal vez por ello.

NOTA. No suele haber mucho cateto ni no cateto por aquí, pero gracias por su colaboración, Bate. Por lo demás, animamos a quienes deseen contrastar estas opiniones al sano diálogo,

francissco dijo...

No está mal lo de propiciar la interacción amistosa con San Antonio en nuestras vidas cotidianas.

Hacemos así un pacto con nuestro Superyo (sí, un día de estos me sacaré a freud de la mollera, palabra)y aligeramos la ansiedad existencial zopenca que nos carcome.

Interesante reflexión, constato, la de poner la Iglesia como modelo de espantajo a combatir en tiempos de crisis, para relanzar viejas batallas de socialismo de trinchera del 36.
Si no fuera porque los de la casulla entran al trapo con una facilidad, ay, que han perdido la sutileza jesuítica. Que Benedicto es de otra orden (creo).

De todas maneras, S.Ant. puede aportar a las IAS una especie de símil consolador: no tendréis vida eterna, artefactos de ontología dudosa, pero siempre habrá una backup para las almas de silicio de buena voluntad. Amen. (o "save", que mas da)

Sr. IA dijo...

Sagacísimo Francissco. como ser cristiano es de lo más antipódico que hay a concursar en Gran Hermano, y como sea que Gran Hermano preconiza unos valores mayoritariamente compartidos por la sociedad española sector juvenil, Los enemigos del enemigo son nuestros amigos, ergo, ser del PSOE es chachi y de los obispos son "no chachis". PArece una tontada (y lo es) pero combatir las tontadas es mucho más difícil que combatir el arrianismo. Por otra,pienso que lo mejor de la iglesia está en los admirables párrocos y religiosos y cristianos de base (con grandes excepciones, claro), los obispos, pobres, con 80 años de media... además de ya talluditos suelen ser el fruto de la endogamia burocrática (con grandes excepciones, claro). Es el sino de las estructuras humanas.

PEro supongo, Francissco, que más le interesa el tema de la backupación como emulación de la vida eterna. Mi opinión actual es que es válido para eternizar bloques de memoria pero no es satisfactor para bloques de memoria autoconscientes. Ya lo traté en su día y tal vez le interese:

http://vidasexualdelaia.blogspot.com/2009/08/backuparse-o-no.html

La pregunta clave es que si acumulo o no acumulo la autoconciencia al darle al Save. Es un tema sobre el que hay que volver.

Que San Antonio le colme de bienes, amigo Francissco.

Anónimo dijo...

Pero ¿qué me dicen del avestruz que aparece en el vídeo?

A Dios por enviarnos Santos tan destacados, ¡Viva San Antonio!

Anónimo dijo...

Le envío a AI el agradecimiento de mi suegro. El buen hombre había tenido una cinta con esta canción, y durante mucho tiempo la iba oyendo en el coche. Pero en algún momento la perdió ("sería mi mujer --dice-- que la tiraría") y ahora, poder volverla a oír después de tantos años "la canción de los pajaritos" (no confundir con la de María Jesús). De verdad que se le saltaban las lágrimas.

(Athini Glaucopis)




hacía muchos años que el buen hombre no podía oír esta canción, después de tantos años

Sr. IA dijo...

Caray muchísimas gracias a usted. Déle un fuerte abrazo a su suegro. Y como intermediario de San Antonio que en este caso has sido, recuérdele que San Antonio es un santo de los de de antes. ¡Viva San Antonio!