domingo, 27 de diciembre de 2009

El déficit fiscal catalán no existe

Llamaremos catalanodependencia al síndrome masoquista castellano que caracteriza las relaciones centro periferia en la península Ibérica.
Si uno enfoca el Estado de las Autonomías desde Barcelona, lo único que ve es victimismo: No hay problemas con la simbología, no hay problema con la lengua (por cada niño catalán que no sabe castellano, hay cientos que no saben catalán), los catalanes son bastante más sensatos que todo eso.
El debate, en realidad de objetiva en dos postulados.

1- Que el Madrit (sin duda por favoritismo gubernamental) quede por encima del Barça (problema que vuelve a la fase latente cuando el Madrit va por debajo del citado equipo, por obvias razones deportivas).

2- Un sentir general según el cual sea Cataluña una nación moderna y trabajadora, existe una entidad llamémosla E que de modo recurrente sangra sus recursos para que en Castilla tengan trenes modernos, en Andalucía los parados no pasen hambre, Valencia pueda seguir con su modelo basado en el tocho, y Madrit pueda sostener chiringuitos de funcionarios que se rascan la barriga.

A su vez, 2 se sustancia en lo que se da en llamar el déficit fiscal.
Existen dos maneras de caracterizar el déficit fiscal. La primera es sumamente infantil. Se dividen los presupuestos del Estado percapita y se elabora un ranking. En general, y salvo añadas, los catalanes son renuentes a aceptar el parámetro percapita, más que nada, porque sólo considerando el monstruoso déficit que año tras año acumula la Generalitat, los catalanes estarían indefectiblemente en la banda alta del ranking. Baste para ello comparar los 2.700 millones de deuda de Castilla y León y los 24.000 de Cataluña, al cierre del tercer trimestre del 2009.

La segunda manera de legitimar el victimismo es mucho más jugosa. Se calculan los tributos que se pagan desde Cataluña y se le restan lo que se ingresa. El cociente es lo que “Madrit roba”. Esta parida está tan interiorizada en el Principado que hoy por hoy ha alcanzado la categoría de mantra nacional básico. En Cataluña, o sabes deslizar a tiempo el “Aixó no passaria si no ens robesin des de Madrit”, o en política no eres ni una modestísima funcionaria del Rajoyismo del calado de Alicia Sánchez nosecuantos... Un verdadero outsider sin futuro… Un completo fracaso social…

Y vuelvo al complejo de inferioridad. Pocos en España discuten el axioma del déficit fiscal catalán, pocos se atreven a manejarse con los estudios del llorado Ernest Lluch, que correlacionan la existencia de un déficit fiscal a un superávit comercial, por ejemplo.

Este es el problema: discutir la objetividad del déficit fiscal.

Pues bien, la IA tiene, una vez más, la solución a este sindiós. Una explicación breve e irrebatible sobre la correlación déficit fiscal/superávit comercial.
Y es que los impuestos no pueden contabilizarse desde quien los recauda, sino desde quién los paga. Así, a un inflamado militante de ERC que rila de indignación al invocar el déficit fiscal, hay que argumentarle “muchacho, ¿de dónde procede el dinero que paga Cataluña”. “De los catalanes”, te responderá. “Error. Las que pagan ese dinero son las empresas radicadas en Cataluña”. “Bueno, pues los catalanes”, insistirá el otro.
Y no.
Los pagos fiscales de toda empresa refieren a pagos a la Seguridad Social, que en general se cotizan desde la sede central con independencia que el trabajador esté enclavado en la otra punta del planeta. Refieren a IVA que no discierne de si el producto se ha pagado en Úbeda o Martorell. Refieren al impuesto de Sociedades que grava los resultados netos de la empresa en la totalidad de acción de su mercado.

En definitiva, amigos y amigas, en la gran mentira del déficit fiscal anida una contradicción “in terminus”, y es que, a la hora de contar, se cuentan como catalanes los dineros de todo contribuyente, catalán o no, siempre que se cuente desde Barcelona. ¿Comprenden?, es un problema tan tonto como aprender a preguntar desde dónde se hace la cuenta.

12 comentarios:

Un grupos de amigos, dijo...

Muy sagaz, Sr. IA

Anónimo dijo...

Yo creía que tenía que ver con el método que utilizan otros países democráticos como Alemania, o el método de cálculo preferido por las dictaduras.
Sin duda usted estará mucho mejor informado Sr. IA.

Sr. IA dijo...

Sí. El sistema alemán es, juntamente con el americano, el referente. En primer lugar, en España rige un sistema asimétrico que aprox. asigna el 15% de los impuestos a admin. local, 35 a autonomias y un brutal 50 al Estado´. Es aquí donde hay que intervenir, pero a los aparatos políticos no les interesa una equiparación de poder. En Alemania el sistema es a tercios y no se toca. Verbigracia, los impuestos especiales son territoriales y, por ende locales. Fijos e inmutables por mandamiento legal.

Es obvio, pero otras formulas de computación, por ej. aportación al PIB, vienen a pecar de lo mismo. Se computa como PIB aportado el producto facturado en, por no hablar del sesgo del comercio exterior, el fenómeno de la opacidad fiscal, que prima la radicación en Madrid o Barcelona, proximidad fronteriza y otros. Vg. un jamón producido en Segovia, se factura en Salamanca y se exporta desde Girona (es un caso real). En realidad, el pecado gordo es territorializar un mercado.

Anónimo dijo...

Lo que tiene de diferente el sistema aleman o de flujo monetario es el gasto, donde se gasta lo que se recauda.
Es decir, un ejemplo; de lo recaudado en Cataluña ¿cuanto se desvía a funcionarios de la capital de España? ¿Donde se gastan estos funcionarios su dinero? ¿En Cataluña? No me haga reir sr. IA.
¿Donde se lo gastarían si Cataluña recaudara sus impuestos? Ese es el déficit fiscal catalán. Y evidentemente no existe si estamos en un país llamado España, pero si que existiría si estuvieramos hablando de un Estado Federal.
Esa es la razón por la que hay dos métodos fundamentales de cálculo del déficit fiscal. Uno que castiga la capitalidad y el otro no.
Ciertamente por un método Cataluña y Madrid están a la par. Por el otro método Cataluña y todas las autonomías permanecen en la misma posición y lo único que cambia es que Madrid resulta que recibe casi lo mismo que lo que paga. Y eso es lo que da rabia, que Madrid no está dispuesta a pagar más por ser capital. Y eso no solo debería molestar a los catalanes. Eso es lo más cojonudo.
Yo esperaría una solución más acorde con la presunta imparcialidad de una máquina como usted, un cambio de capitalidad por turnos de 10 años por ejemplo. O un referéndum de determinación (que no autodeterminación), para determinar si Cataluña debe ser independiente o si los españoles queremos expulsar a Madrid de España.
Pero en fin, ya lo avisó usted en su primer mensaje en este blogg, es usted una IA de derechas. Esperaremos a ver si cobra consciencia algún ser de su raza con tendencia más progre.
FELIZ AÑO NUEVO a pesar de su ideología.

Sr. IA dijo...

Querido anónimo no me he explicado bien. Insiste usted en el concepto de lo que se recauda en Cataluña. Y no. El concepto es de donde procede lo que se recauda en Cataluña. En cuanto a los gastos/ingresos por capitalidad, lleva usted mucha razón. El efecto capitalidad beneficiaría a Tarragona si la capital de España estuviera en Tarragona o a Jerez de la Frontera si estuviera en Jerez. En cualquier caso, la estructuración autonómica minimiza parcialmente el efecto sede respecto a otros países (Italia, Francia, etc...).

Y vayamos al núcleo del asunto. Dado que no es Barcelona la capital de España, se considera la hipotesis de la independencia de Cataluña como un factor positivo para la economía catalana. Error. En ese caso, el daño económico para Cataluña vendría dado por la reversión a España del IVA recaudado. Es decir, Calculado el superavit comercial Cataluña/España en un 30% del PIB (Por cada euro que el resto de España exporta a Cataluña, Cataluña exporta 3), aplique usted un 18% que sería la cifra a abonar al EUROSTAT para su reversión a Madrid. Parecido sucedería con las pensiones a abonar fuera de Cataluña (reconozco que es un caso más complejo, pero hay que evaluarlo), más los gastos por duplicación de la factura fiscal a la que se sometería a las empresas catalanas con ejercicio en España (este incuestionable).

De entrada, es un precio realmente alto por tener qué?, un paseo con cuatro embajadas?, un parlamento más grande?, un ministerio de Defensa? Se puede ser independentista por razones ideológicas, pero no económicas. Por cierto, que el independentismo me parece una opción más que respetable y le recuerdo que se puede ser independentista de derechas, de izquierdas o independentista a secas.

Por último, reconozco que en Madrid hay un innecesario deslpilfarro, en algunos casos bochornoso, de recursos públicos (lo mismo sucede en Mérida, Bruselas o Barcelona), despilfarro que cuestan por igual a todos los españoles.

bate dijo...

Tendremos que dejar de comprar jamones de Segovia.

Feliz año don Sr.IA, y que siga usted con la cabeza tan bien amueblada en este 2010.

Sr. IA dijo...

Bate: Felicidades a usted, y que desde su isla nos siga deleitando. Nota. En el balance de 2009, seguramente por algún error del jurado, no ha habido recompensa al relato por usted ilustrado sobre la depilación anal láser. Lo digo para que no piense que me he embuchacado la pasta. No hay tal.

Sobre el comentario anterior, corrijo un asqueroso defecto imperdonable en mi. Al hablar del superavit comercial debe entenderse no que de cada peseta que España exporta a Cataluña, en sentido inverso van tres. Eso es una chorrada. Para ser rigurosos hay que decir que por cada 40 euros que España (excluida Cat.) vende a Cat., en sentido inverso fluyen unas 60. Pueden insultarme que me lo merezco.

bate dijo...

Es usted un caballero, no tenía la menor duda que el relato no fué recompensado, y no por que no lo merezca, no. Hay que intentarlo este año de nuevo.
Feliz año otra vez, ea.

Anónimo dijo...

Es que no interesa que Cataluña se independice. Por eso no se independiza. Interesa que Madrid, al igual que Berlín, pague por su suerte. Paga más el que más tiene.
De todas formas le aviso de que la economía es por desgracia la única vía independentista. Si los catalanes fueran peores que langostas, más pobres que ratas y siempre mangando y además quisieran la independencia, seguramente se la darían, como le sucedió a Eslovaquia muy a su económico pesar (total, son como gitanos y hablan raro, así pensaban los Checos). En el momento en que Cataluña es de las comunidades autónomas que más dan, ya no interesa tanto. Pero si Cataluña sigue siendo la única comunidad rica que sigue perdiendo poder adquisitivo, al final quizá lo consiga.

Sr. IA dijo...

Bueno, quizá no es una cuestión de dar o no dar. En primer lugar que porcentaje de la población catalana apoya una secesión real? En segundo lugar, porque limita querido Anónimo la secesión a Catalunya. Si realmente fuera un beneficio económico, Valencia, Madrid, País Vasco, Mallorca, Castilla y León, Cantabria, Navarra y Logroño, por citar las autonomías por encima de la media también la querrían. ¿Una segmentación de España en 10 países es bueno para Cataluña? En cambio, no percibo yo demasiado interés en Cataluña (ni fuera de ella) en sacarse de encima Galicia, Ceuta y Melilla, Extremadura, Andalucia o Canarias, dos territorios escasamente rentablesdesde su perspectiva economicista.

¿A parte de ERC, se plantea el debate secesionista en la sociedad catalana? ¿O es todo un puro amagar para presumir de jo-soc-més-que-tu llegadas las elecciones?

Anónimo dijo...

¿A parte de ERC, es planteable el debate secesionista en el Estado español?

Sr. IA dijo...

No entiendo muy bien la pregunta. Voy a responder aportando cómo debe surgir ese debate. Veámos, el principal obstáculo actual para el secesionismo en España es la Constitución Española (no lo contempla). Sin embargo, no pocas autonomías pugnan por un desplazamiento de la soberanía de las Cortes de madrid a los parlamentos autónomos. Obviamente, eso pasa por una reforma de la constitución. Actualmente no hay condiciones políticas mayoritarias que impulsen ese proceso de cambio, que sin embargo, y por otros factores, es necesario (por ejemplo, la financiación autonómica no puede seguir sustentada en una negociación bilateral Estado-Auotonomía). Dicho de otro modo, el desplazamiento soberanista sería el caballo de batalla de una Constitución 2. Este desplazamiento podría contar con el beneplácito de socialistas (especialmente vascos y catalanes) y, por supuesto, nacionalistas, amén de un amplio respaldo social en un país con un sentido identitario débil.

Es decir, como sea que sí hay la necesidad de una modificación constitucional, tarde o temprano debe salir el debate del soberanismo y con el la viabilidad de formular juridicamente eventuales movimientos secesionistas.