lunes, 15 de octubre de 2012

Orwell: Homenaje a Cataluña (final)


(En capítulos anteriores...)


Estructuralmente el libro está también muy bien compensado. La primera parte nos describe la aburrida y miserable vida en el frente. Un frente inactivo, donde ambos bandos se vigilan desde más de un kilómetro y Orwell se consume pensando que ha venido a luchar por la democracia y, en realidad, lucha contra los piojos, el hambre, el caos y el frío en una trenchera hecha de excrementos humanos y basura. Un frente inactivo pero que contiene un alucinante combate en el que Orwell, que siempre que puede se confiesa un cobarde (“temblaba de miedo”, “me moría de ganas de irme”, etc…), se nos demuestra un temerario. Son 110 días de literatura bélica de la buena, en la que Orwell invierte mucho talento en fotografiar la idiosincrasia española.

Llega el primer permiso, dos semanas en Barcelona que Orwell quiere aprovechar para desquitarse de la mala vida en compañía de su mujer. Sin embargo, Orwell ve que las cosas han cambiado drásticamente, que hay algo en el aire. En efecto, el 3 de mayo guardias de asalto intentan apoderarse del cuartel general de la CNT, el edificio de Telefónica. CNT, con apoyo del POUM, se enfrenta en las calles contra los Guardias de Asalto y los escasos milicianos del PSUC. Las cosas terminan más o menos en tablas, aunque es evidente que el PSUC ha impuesto sus planteamientos. Orwell, que ha participado desde el primer día en la extenuante defensa del bastión del POUM (aunque no comparte sus ideas, todavía), vuelve al frente, más desengañado que nunca y, paradójicamente, más comprometido que nunca.

Encuentra a su unidad acantonada frente a Huesca. Se atisban días de acción en el frente. Y en efecto, a poco más de una semana de su retorno a la trinchera “un paco” le revienta el cuello. Orwell traza entonces una alucinante crónica de su convalecencia, que termina en Barcelona.


Allí, de manera soterrada, ha empezado la caza de brujas de Poumistas… Uno a uno sus compañeros van cayendo. Orwell se ve obligado a dormir en los callejones en tanto de día, bien vestido como un extranjero, pasa completamente desapercibido en los cafés. Incluso visita en las caóticas cárceles a camaradas, hace gestiones desesperadas… Pero sabe que es carne de cárcel. Se le busca y la ciudad es un hervidero de chivatos. Es la cara oscura de la guerra (una cara que, con todo, no es ni la mitad de la mitad de sangrienta que la represión inicial de julio del 36). Durmiendo en las calles Orwell se da cuenta de que ya no es el mismo. Que el comunismo es un fascismo no menos intolerable que el de Mussolinni o Hitler. Cambia. Llega a la conclusión de que sus compañeros, los perdedores entre los perdedores, tenían razón. Su compromiso con los oprimidos se ha convertido en un anticomunismo tan fuerte como su anticapitalismo.

La obra termina con dos densos anexos sobre información política de contexto. En una queda claro que el POUM fue la víctima propiciatoria. No se pudo en un primer momento con la CNT, así que se buscó socavar al movimiento anarquista acusando de “agentes fascistas” a sus aliados trostkystas. Orwell, con toda la razón, se escandaliza, clama al cielo… Ha visto morir a demasiados compañero para aceptar que pasen a la historia como fascistas. Es un hombre demasiado honesto para tolerar que la complaciente izquierda de todo el mundo se abone a esa tesis infumable y urdida punto por punto por los agentes de Stalin y a la que el Gobierno de la República se ciñe como mal menor ante la urgencia de obtener armas y ganar la guerra. 

El segundo anexo es toda una lección de periodismo. Orwell desbarata las visiones que de la guerra y el movimiento anarquista se dan desde Inglaterra, poniendo en evidencia que, en casos así, el único testimonio que vale es el del que está en el centro. El que ha visto con sus propios ojos la evolución de los hechos. Un conocimiento adquirido con la sangre, el  sudor y el compromiso de aquellos que luchan en primera línea por sus ideales.

No se crean que abundan intelectuales así. Cuando uno revisa la literatura guerracivilista de uno y otro bando, ya sea de los amariconados poetas falangistas o sus no menos afeminados (y más talentosos) adláteres republicanos, echa en falta eso. Saben de palabrería, pero no como se ceba una granada. Saben de elegías a la muerte, pero no de cómo se desangra el hijo de un obrero de dieciséis años alistado por dos duros al mes. Hablan de “guardias bajo los luceros”, pero no de los piojos que, entre tanto, te roen los testículos.

Por eso este libro es un emocionante y trepidante ejercicio de sinceridad, lucidez y, a pesar de todo, fe en la dignidad del hombre. El verdadero “Guerra y Paz” de la desgraciada Guerra Civil Española. Imprescindible.

Una de les característiques més horribles de la guerra és que tota la propaganda bèl.lica, tots els crits, i les mentides, i l’odi, procedeixen invariablement de persones que no prenen part en la lluita… Els libels de la pugna entre els partits, tota la propaganda bèl.lica habitual, l’oratoria, els cants heroics, la vilificació de l’enemic, tot això era obra, com sempre, d’individus que no lluitaven i que, en molts casos, haurien fugit a cent quilòmetres abans que lluitar. Un dels efectes més terribles d’aquesta guerra fou que m’ensenyà que la premsa d’esquerra és tan espúria i falsa com la de la dreta. 

19 comentarios:

Bate dijo...

Tras una primera lectura, me sale gritar; Grande!! Esta parrafada me la guardo en el archivo, es pura dinamita:

"Cuando uno revisa la literatura guerracivilista de uno y otro bando, ya sea de los amariconados poetas falangistas o sus no menos afeminados (y más talentosos) adláteres republicanos, echa en falta eso. Saben de palabrería, pero no como se ceba una granada. Saben de elegías a la muerte, pero no de cómo se desangra el hijo de un obrero de dieciséis años alistado por dos duros al mes. Hablan de “guardias bajo los luceros”, pero no de los piojos que, entre tanto, te roen los testículos."

Bate dijo...

Rebelión en la Granja(la película)

Lluis Besa dijo...

Gracias por tu aliento Bate. Gracias por el enlace.

Anónimo dijo...

Me sumo al elogio de Bate.

Frankie dijo...

El comunismo es una droga para las clases obreras y los intelectuales. Muchos republicanos lo verían como lo único capaz de frenar el alzamiento fascista, pero no se daban cuenta de que era como apagar el fuego con gasolina.

Si el franquismo fue cafre, las paracuelladas que podrían haber habido de triunfar la república no tendrían cuento. Bien por Orwell. Y por el reseñador, claro.

Sr. IA dijo...

Bueno, como veo que gusta a Bate y a Frankie, y sin Bate ni Frankie este web sería solipsista, prometo meterme de lleno en lo del comunismo. Es cierto que acabó como un totalitarismo encima con escasez y una super casta de opresores sangrando al pueblo. Cierto que ignoró que la libertad no es una mera palabrita. Pero muuuuchos millones de personas pusieron en el comunismo sus penúltimas esperanzas... y merece una consideración menos sesgada que la de Orwell. En cuanto a la segunda república, y si hubiera acabado mejor o peor, en el horizonte europeo de 1940 cuesta pensar en algo que no empzara con sangre, sudor y lágrimas y terminara entre camaras de gas, ciudadse reventadas y vientos nucleares. Hey, Gracias.

Bate dijo...

" y merece una consideración menos sesgada que la de Orwell"

Propongo la considerada visión de Aleksander Solzenicyn, la de Vasili Semionovich Grossman, o incluso la visión nada subjetiva de la poetisa Anna Ajmatova, silenciada por el régimen soviético. Sus poemas se prohibieron, fue acusada de traición y deportada al quinto gulag (coño).

Ese paradisíaco lugar frío e inhóspito como un helado de fresa donde cumplían pena de prisión los artistas que tenían una visión del régimen algo sesgada.

¿Qué le pasa IA, un mal día?

Bate dijo...

"Pero muuuuchos millones de personas pusieron en el comunismo sus penúltimas esperanzas..."

Y todas, desgraciadamente, se equivocaron. Lo pagaron con sus vidas, sus haciendas, en la miserable entrega al pantagruélico Estado socialista de sus hijos. De sus vidas -repito-. Sus sueños.

Todo fue poco para que el omnívoro sistema comunista a falta de hierro, vitamina B12 y corazones jóvenes a los que masacrar, se eternizase.

Sr. IA dijo...

Como negar, Bate, que lo que usted dice es la purita verdad? Pero mucha gente puso en el ideal comunista todo su valor y talento. Los cristianos (y más gente, pero especialmente los cristianos) sabemos que no se cambia nada si no se cambia al hombre, si no se redime de si mismo, si el cambio es simplemente de estructura, las cosas hasta salen peor, pq al menos, el otro orden, siendo unamierda, es un orden tradicionalmente adaptado a la humana imperfección. Aquí me estoy liando. Así que, a lo dicho, me autoemplazo a una explicación más racional, en la seguridad de que no será usted decepcionado... No espere aquí la menor cancha a los totalitarismos, y más, cuando es claro, que han matado más que el cáncer. Pero creo que hay que darle una vueltecilla. Es un tema apasionante. Además.

Bate dijo...

Otra cosa: me ha hecho usted levantarme para ir a buscar a la enciclopedia qué carajo es eso del solipsismo. No se lo perdono.

Bate dijo...

“Los cristianos (y más gente, pero especialmente los cristianos) sabemos que no se cambia nada si no se cambia al hombre, si no se redime de si mismo, si el cambio es simplemente de estructura, las cosas hasta salen peor"

_-



Quiero creer, y creo, Sr. IA, que los cristianos somos gente sensata con la cabeza y los pies aposentados en la tierra y el pensamiento y el alma, en el cielo que nos prometió el que murió crucificado por nuestros pecados en el madero.

De ahí, nuestro alejamiento de las promesas y las utopías humanas siempre puteadas e incumplidas.

Los cristianos creemos, quiero pensar que creemos, que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, que murió para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó tres días después de su muerte.

Ante esta demostración sobrenatural de poderío teológico demostrado a lo largo de la historia de la civilización humana, no nos va a venir ahora ni antes ni después ningún chiquichancla intoxicado de chatarra ideológica a decirnos a nosotros lo que cuesta y vale la libertad.

San Pablo nos enseña que habiendo sido redimidos por Jesús, deberíamos rechazar toda autoridad que entre en conflicto con la de Cristo. «Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres» (1 Co 7:23). (.......)

En fin, es que si me pongo no paro, IA...

Bate dijo...

"“Los cristianos (y más gente, pero especialmente ... )...., ... "

¿Y "más gente"?.
¿Qué gente?.
¿Quienes son esa gente?.
¿Dónde está esa gente?
¿A qué gente se refiere?.


Aterrice, Sr. IA.. Tras la Cruz, después de la Cruz, bajo el manto que no cubre la Cruz, no hay nada ni nadie en lontananza que le susurre nada sobre la Verdad.

Es la Cruz, y su civilización, lo que nos hace libre y nos muestra la Verdad.

Sr. IA dijo...

Sosiego Bate. Seguro que hay más gente... El mundo no puede estar tan ciego como para no ver que si no se cambia al hombre primero, no hay nada que hacer (ahora, no caigo quién, pero seguro que hay gente atea que comparte eso). Dostoievski dijo: "Amas a la humanidad, odias al hombre"...

Bate dijo...

Dostoievski también dijo, «has destruido las viejas fuerzas, pero no has creado otras nuevas»

Lo único que verdaderamente le interesa al cristianismo, Sr. IA, es el hombre, porque sólo él puede salvarse o condenarse, y siempre por sí mismo, con sus propios medios.

En cambio, el socialismo, el comunismo, las ideologías antinaturales proyectan salvar a la masa, la turbamulta, como si tal tipo de salvación fuera posible.

Para conseguirlo, intenta abolir el pasado y edificar un orden nuevo.

¿Estamos, o no estamos??

Bate dijo...

Dicho y explicado por él: Esta impactante visión del cuadro de Holbein, le cambió la vida a Dostoievski.

Bate dijo...

Por cierto, IA, ¿se sabe algo del paradero de su primo Joan o Jordi Besa "el independentista"?....


Bate dijo...

Si el tito Dostoievski llega a escuchar esta canción, se nos vuelve vegetariano.

Y si escuchase a Antónia Font, se nos volvía gilipolas.

Sr. IA dijo...

A mi Antònia Font me parece una pasada.

El Joan por el que pregunta es hermano de Luis Besa... En fin, ya ve, la necedad indenpendentista se ceba en las mejores familias (confíemos en una fiebre pasajera de pronta recuperación). Pero tranquilo, a la que se habla de astronomía o cataluña, cae por aquí fijo.... Ahora, socialista no es, me creo... Que uno ya no sabe.

Bate dijo...

Lleva razón: Antònia Font realmente es una pasada. Qué gran señora.

(IA. usted se está dirigiendo a un músico andaluz que suele estudiar a Palestrina estos días más de 5 horas al día) (menos coña catalana!!!!))

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Mire que no llegó a a caerme mal del todo el Joan.