martes, 7 de julio de 2009

curva cerrada de tipo tiempo


Uno de los tropos filosoficamente más fecundos y estériles a la vez de la ciencia ficción es el viaje en el tiempo. Recientemente, dos flamantes blogueros tratan con amenidad y rigor la cuestión.
El viaje en el tiempo encierra varias trampas semánticas. Para empezar todo viaje es viaje en el tiempo. Sin embargo, yendo al quid de la cuestión, la parte filosóficamente más sugestiva es la regresión, el viaje al pasado, a lo que ya ha sido.
Lo que ha sido ya no es, de donde el viaje al pasado parece en principio una herejía metafísica. No se puede viajar a lo que ya no es.
Ahora bien, tanto la hoy en declive teoría del taquión, como la posibilidad suscitada por el puente de Rosen-Eistein asociado a la aceptación de la materia exótica, más fundado, avalan la posibilidad teórica de transmitir información del presente al pasado.


Resumamos esta última. Se abre un agujero de gusano en uno de cuyos extremos tenemos una nave desplazándose a velocidad superlumínica. La dilatación temporal posibilita entonces que desde el extremo del agujero de gusano la nave, técnicamente a varios años por delante que el otro extremo, emita comunicación. En resumidas cuentas, muy problemáticamente, pero de un modo teóricamente aceptable la nave situada en 2300 estaría derivando información coetánea al año- por decir algo- 2140. He aquí que los habitantes de 2140 podrían estar en condiciones de conocer su futuro. Y he aquí que los habitantes de 2142 podrían aprovechar la información remitida desde 2300 para modificar su futuro (serían extremadamente imbéciles si procedieran de otro modo). De donde el pasado de 2300 sería un 2140´ y el futuro de 2142 un 2300’. Dicho en otras palabras, ni el pasado de 2300 fue el que fue, ni el futuro de 2142 será el que será. De donde nuevamente quedaría demostrado que resulta inviable la regresión. Recibiríamos información pero no "de nuestro futuro" sino a otro. Enviaríamos información pero no "a nuestro pasado" sino a otro, que no es nuestro.
Se plantean, eso sí, una enormidad de problemas ontológicos, hasta el punto que desde determinados círculos físicos se postula una conjetura que detalle la imposibilidad de las curvas cerradas de tipo tiempo.

Lo más sensanto, no obstante, es suponer una nave desplazándose a velocidad superlumínica opere en una dimensión, altamente problemática, en la cual no exista pasado del que informar ni futuro del que ser informado.

Lo más sensato, también, es presuponer que el tiempo es una categoría puramente mental que aplica un cierto orden cronológico en el modo de ordenación de los datos extrínsecos al sujeto perceptor. Un orden cronológico que no tiene porque responder a la esencia noumenica del cosmos, pero que sin embargo, nos impulsa a seguir investigando y a presuponer errores en aquellos supuestos que ofrecen soporte lógico a la regresión.

Es la grandeza del escepticismo idealista. Permite el avance científico sobre la base de presuponer errores y repensar nuestro limitados conocimientos de los misterios del cosmos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante cuestión IA...
Creo que afecta más a la ontología, a la tradicional oposición ser versus no ser. Una regresión, o la posibilidad teórica de la misma, nos aboca a postular grados intermedios. El Ser al 100% al 50, etc.. en plan Meiong y las entidades subsistentes

Wat

bate dijo...

Me largo a la playa..!!! Le deseo un buen veraneo IA.