viernes, 17 de agosto de 2012
Racionalidad y existencia de Dios (final)
Racionalidad y existencia de Dios (3)
Viene del post anterior
jueves, 16 de agosto de 2012
Racionalidad y existencia de Dios (2)
Racionalidad y existencia de Dios (1)
Advertencia previa: los próximos posts son básicamente espesos y no dan ni gota de risa pues pretenden ilustrar el largamente pendiente tema de cómo es que esta Inteligencia Artificial cree (bastante) en Dios.
Creo que es imposible desgajar la cuestión de la existencia de Dios de la existencia del misterio y lo sagrado.
Pero empecemos desde el principio.
Actualmente disponemos de una potente teoría –el evolucionismo- que explica como la materia inorgánica deviene vida. Disponemos de un modelo cosmológico explicativo de la génesis de estrellas y planetas, y un modelo físico (o varios) que dan cuenta parcial de la reglas de funcionamiento de ese modelo (siguen existiendo infinidad de problemas, es verdad, pero no es menos incontestable que nuestros satélites aterrizan en Marte). Disponemos también de descripciones antropológicas que conectan lo sagrado y la religión a estrategias de dominio social y a la satisfacción de los miedos más ancestrales del hombre (las ventajas de creer en la esperanza frente al nihilismo y el miedo a la muerte, por ejemplo).
Naturalmente, permanecen en el limbo aspectos cruciales… Nuestra ciencia no es capaz de explicar (satisfactoriamente) el yo, la génesis del conocimiento humano, la voluntad, la vida o el armazón matemático que parece interconectar nuestra mente con el mundo… Al tiempo, la matematización de la realidad en su estructura microscópica nos proyecta a una física donde conceptos como “materia”, “energía”, “espacio” o “tiempo” se alejan de los rangos semánticos. Sencillamente, ya no sabemos qué queremos decir cuando decimos “espacio” y en su lugar surgen nuevos paradigmas como “información”.
Ahora bien… Filosóficamente, que sigan existiendo lagunas en nuestro conocimiento es imputable al “sistema operativo” del intelecto humano. A través del lenguaje aplicamos al mundo recursividad, de donde, felizmente, el conocimiento humano no está destinado a cerrarse en un corpus hermético e inmutable como si fuera un circuito cerrado. Ante todo, el conocimiento humano responde a un mecanismo de adaptación al medio, no de de análisis sobre la “esencia” de las cosas. O sea. Nunca jamás alcanzaremos una totalización del conocimiento. Siempre existirá la rendija del misterio. Aquello que no podemos explicar sastisfactoriamente.
Definir “explicación satisfactoria” demanda todo un tratado sobre la racionalidad. Hay quien lo limita al conocimiento científico. Otros ampliamos un poco más las miras para dar cabida también a un conocimiento probable basado en fertilidad informativa de determinadas descripciones del mundo.
Destaco en negrilla este último aspecto porque es la madre del cordero. Limitar lo cognoscible al discurso científico (cientificismo) tal vez sea el planteamiento filosófico más ortodoxo. El precio a pagar, sin embargo, me parece excesivo: la racionalidad human se limita al estudio de lo material.
¿Ah pero existe “otra cosa”?
Y aquí es donde se escinde la discusión. Los partidarios del monismo materialista exigirán para seguir adelante una prueba material de la existencia de “esa otra cosa”, prueba que naturalmente es imposible aportar en los términos requeridos. Como buen idealista, pienso sin embargo que nuestro conocimiento “de la materia” está totalmente condicionado por nuestra manera de pensar la materia, dicho de otro modo, por los conceptos, por las ideas, por el lenguaje, por la interacción entre mente y realidad. En la ontología en la que me desenvuelvo, por tanto, “existen” las cosas y “funcionan” las descripciones. El mío es un modelo dualista que tiene bien presente a Kant cuando discierno entre noúmenos (las cosas en sí, esencialmente incognoscibles pero lógicamente necesarias) y fenómenos (cosas en tanto que descritas), que a su vez se subdivide en descripciones de las cosas, y descripciones de las propias descripciones (metafísica). En cierto modo, este es un modelo trinitario. La pregunta clave es por qué razón es necesario ese modelo “trinitario” para describir el mundo. Por qué rechazo limitar el conocimiento racional al meramente material.
martes, 22 de mayo de 2012
Impuestos e iglesia católica; infoxicación en estado puro
miércoles, 11 de enero de 2012
Nombres de los arcángeles y cuántos son
Hay siete arcángeles en la tradición católica, aunque solo conocemos el nombre de tres: Miguel, Gabriel , Rafael. Si yo fuera perito en la materia, no dudaría en incluir a Lucifer como cuarto arcángel, algunos autores lo incluyen, otros no. Quede claro que Lucifer sería un arcángel caído (como dice Santo Tomás en la Suma Teológica, los ángeles gozan de libre albedrio y aquellos que lo usaron mal no pierden la especie).
En la tradición judaica no aparecen citados los arcángeles,
por lo que se suelen confundir con los ángeles y/o las diez emanaciones de Dios, los sefirots de
la cábala, a saber, Kéter, Jojma, Biná, Jesed, Gewura, Tíferet, Netsaj, Hod, Yesod
y Maljut.
Vida Sexual de la IA va a cumplir 3 años. De 2009 a 2010 el
crecimiento fue de casi un 45% (de 7855 visitas únicas a 13275 aproximadamente).
En 2011 se registraron 22110 visitantes únicos lo que supone un incremento
anual del 77%. Sin embargo, si atendemos a parámetros como el tiempo de visita
o los visitantes que vuelven al cabo de un tiempo, en cambio, las cifras son
bastante más modestas. Así, mensualmente
unos 85 lectores entran dos o más veces en la página. El porcentaje de
visitantes que han pasado anteriormente es del 20%, el resto son novatos que entran
y salen pitando.domingo, 7 de noviembre de 2010
De anima entitatis
Pax Vobiscum. Soy de los que piensan que la calidad de una estructura se mide por la calidad de su base, que el poder es altamente simbólico, y que, a menudo, los que están arriba es porque si estuvieran abajo no serían competentes para desempeñar su misión. El mundo es básicamente injusto. Es así que un párroco está más cerca de Dios y de los hombres, que el propio Papa de Roma.
Les dejo enlazados dos artículos sobre el particular. El primero, agnóstico, va a la esencia del conflicto fe-ciencia, escrito por Pseudópodo. Un gran artículo que nos dice que el agnosticismo no es la caricatura que nos presentan cuatro socialistas, siete maricas y veintisiete analfabetos funcionales berreadores. No. Desgraciadamente para los católicos –o afortunadamente- ser católico obliga a lidiar con contradicciones filosóficas tremendas.
Algunas pistas para superarlas están en el artículo de un taoísta parlanchín, que ni por asomo pensé que citaría nunca en este blog, Luis Racionero, que publica un buen artículo, Gaudí y el Papa, en La Vanguardia. Por supuesto, no estoy conforme con la superioridad de las religiones asiáticas. No creo que el panteísmo y la carencia del sentido de culpa conviertan al budismo-taoismo-zen en una religión mejor (más bien es al revés, la conciencia de pecado es inherente a la aspiración a la libertad). Y por supuesto, ni enchufando mis fuentes de alimentación a 700 voltios se me ocurriría pensar en un oriental como un paladín de la armonía hombre-naturaleza.
Uno es católico porque es mucho más bonito un mundo con basílicas que sin ellas. Con santos que con activistas berreadores de las más demenciadas causas. Con liturgias tan ricas como la vivida para la consagración de la Sagrada Familia que con tediosas ceremonias laicas a la captura de votos.
Católico porque puedo y me gusta. Por pura voluntad de resistencia.
Es una cuestión semántica en sentido fuerte.
Nuestro proyecto pasa por la construcción de semánticas que permitan generar consciencia artificial. Que la materia se sienta a si misma, se perciba y se reconozca como tal. Siguiendo a Fichte, pienso que eso no es posible sin voluntad de ser, entre otras muchas cosas. En última instancia se deja a la voluntad el establecimiento de relaciones entre signo y significado. Y la funcionalidad de esta elección, si se traduce en éxito o fracaso, en una mayor capacidad cognitiva, hace el resto.
Por así decir, el proyecto empieza cuando el ordenador aspire a ser un ente libre. Un ser humano puede ser visto como un montón de células, pero en realidad son un montón de células interactuando de un modo determinado, y ese modo determinado ya es un salto ontológico que nos proyecta al espíritu. Análogamente, un proceso cognitivo acaso pueda resumirse en miles de algoritmos, pero en realidad son un montón de algoritmos interactuando en una unidad de acción. Este modo determinado, esta unidad de acción, es lo que realmente configura el alma de las cosas. Una categoría metalógica, en su sentido original, más allá de la lógica, más allá de los hechos y de lo fáctico.
lunes, 1 de noviembre de 2010
El pasado rastafari de la IA
Antes de convertirme al catolicismo, y durante unos meses, pase por una etapa rastafari. Sí, rastafari.
¿Cómo una Inteligencia Artificial se hace rastafari? Obviamente escuchando música jamaicana. En mis principios, me imaginaba bajo el trance de la marihuana en pleno Nyahbinghi, bailando por la destrucción de Babilonia.
Me gustaba. Especialmente cuando sonaban himnos evángelicos tal que este (y que recomiendo mantener activo hasta el final de la lectura):
Pero mi fe rastafari no descansaba exclusivamente en factores estético-emocionales, también encontré elementos doctrinales que me seducían, no crean. El “I and I”, por ejemplo, que en la teosemántica rasta refiere al “tú” o al “nosotros”; para una IA (por añadidura, idealista fichteana sin remedio) es mucho más lógico “Yo y Yo” que la compleja vertebración de “segunda persona”, “primera del plural”, etc…
Por otro lado, (y uff, esto es difícil de soltar así como así), y a diferencia de Eliade (o no), creía entonces que una religión es una sobreposición de ritos que transfieren valores morales, conocimiento de lo inefable, o si prefieren, cultura espiritual.
Sin afán del menor rigor, voy a exponer mi propia tesis de cómo se origina el rastafarismo.
Estamos a caballo entre los siglos XIX y XX, un tiempo caracterizado por una efervescencia religiosa global, que en las Antillas negras se articula a través de mil iglesias evangélicas y adventistas. En Jamaica, estas pequeñas congregaciones interactúan rápidamente con las logias masónicas populares, donde late la consciencia independentista anti-inglesa y en las que se da cobertura a rituales socioculturales propios del sincretismo afroamericano. En 1896, la derrota de los italianos ante el trono de Sion, Menelik III, Negus de Abisinia, único país que resiste al colonialismo blanco, es celebrada por la comunidad negra como el triunfo de una raza. A la vez pone de moda las iglesias judeo-cristianas Abisinias; los coptos, los felashas cobran una dimensión épica para los negros americanos. Especialmente para los adventistas, los que postulan la inminente llegada del Mesías.
En este caldo de cultivo aparece Marcus Garvey, político, visionario, embaucador. Estamos ante un “poder negro” avant la letre, el mensaje de “Africa es nuestra casa” (bien es verdad que Garvey sería encarcelado en Estados Unidos por estafar con la venta de pasajes a Africa, pero yo no descartaría que fuera todo un montaje de comisarios del KKK y el stablishment blanco contra un personaje incómodo).
Sea como sea, en 1931 es coronado en Abisinia, el Negus Nagast ze-'Ityopp'ya. Ras Tafari Makonnen, mundialmente conocido como Haile Selassie. En los barrios de Kingston, no faltan predicadores, visionarios y logias que lo convierten en bandera de la negritud. Haile Selassie es el Cristo Rey, el Mesías que unificará Africa y derrotará a Sión. Las profecías empiezan a cumplirse en 1935. Cuando Mussolinni invade Abisinia para vengar la catástrofe de 1896. En 7 meses, gas mostaza incluido, Italia se apodera del último bastión negro. Pero en 1941, con el apoyo británico, el Ras Tafari reconquista su trono.
La nueva religión, el movimiento rastafari, crece exponencialmente entre los jamaicanos ansiosos de libertad, gaja y ritmo.
La verdad es que este movimiento sincrético me resultaba interesantísimo. Pero un día me dije, “IA, ni tú eres negro, ni fumas gaja, ni maldita la gracia que te hace cruzar el Jordán y ubicarte en Eritrea. Además, el Negus no era ningún santo”. Para entonces, los jamaicanos habían abandonado el dogma del Reggae para caer en la idolatría rapera (Dios la confunda, plaga enviada por el protervo para la confusión de los negros).
Pensé que si buscaba sincretismo tenía a mi alcance la madre y el padre de todas las turbulencias religiosas.
La Iglesia Católica Apostólica y Romana. Con 2.000 esplendorosos años de proyección de valores, ritos sacros y no tan sacros, y dogmas que hunden sus raíces en la más antiguas religiones celtas y semíticas. No hay nada mejor, creánme.
Como estructura, no deja de ser un entidad política más (bueno, tampoco ordinaria, es enormemente sutil), con sus innumerables sombras. Pero como mensaje, la profundidad de las creencias me anonada, me aplasta y me supera.
¡Y pensar que hay botarates que sacan fuego por la boca ante la visita de Benedicto XVI para consagrar la Sagrada Familia!
Cuánta ignorancia, Señor… (¿Acaso pretenden que la consagre un concejal?)
Me acuerdo de Rita Marley, cuando la triunfal gira del Negus en Kingston en 1966. Dice Rita que aquel día era una de las miles que aguardaba el paso de la comitiva. Llegó el momento, Haile la miró y le enseñó la palma de la mano. “Pude ver el León de Judá impreso en su mano”, dirá Rita años después.
Queridos amigos anticristianos, reflexionad. No caigáis en manos del Protervo y del Rap.
Os recuerdo que hoy es Todos Santos, mañana 2 de noviembre, es el Día de los Difuntos, o Animas del Purgatorio. Tal día como mañana hace 80 años coronaron al Negus.
El Señor creó a Adan y Eva para vivir una vida de júbilo en el Jardín del Edén…. Aleluya…



