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viernes, 17 de agosto de 2012

Racionalidad y existencia de Dios (final)




En el cementerio de Kaliningrado, ayer Koenigsburg, cerca de la tumba del genio, se encuentra a modo de epitafio una placa que cita las famosas conclusiones de la “Crítica de la Razón Práctica”:
“Dos cosas llenan mi mente de renovado y acrecentado asombro y admiración: la ley moral en mí y el cielo estrellado sobre mí”.

Pienso en el infinito. Interminables matrices numéricas misteriosamente interrelacionadas. En la inmensidad del cosmos. Gigantescas reacciones atómicas en cadena a decenas de miles de  millones de años luz. Agujeros negros donde cualquier parámetro físico resulta impensable, en los universos que fueron y los que serán. En el día en que la energía se acumulaba en un no-espacio y estalló de repente. Realmente, así las cosas, ¿alguien puede pensar seriamente que solo existe la materia? ¿Alguien puede sostener seriamente que la materia no es más que una limitada y humilde construcción de nuestra mente para enfrentarnos al infinito?
Frente a la inmensidad del misterio, no soy nada, una pequeña rendija proyectada a lo desconocido. Y me pregunto por qué no creer en aquello que me aporta esperanzas y me  permite intuir un vago sentido subyacente en mi existencia, en la vida o el pensamiento. Y francamente, no encuentro ninguna razón para no hacerlo.

Bien, hay una razón, apuntada un poco más arriba.

Se dirá. De acuerdo IA, todo lo que cuentas suena bien, pero a mí me sigue pareciendo más probable que Dios sea una completa invención del hombre para, precisamente, infundir esperanza y confianza a universo sin sentido. Siendo mi explicación más probable que toda tu bonita digresión sobre la infinitud del cosmos, entiendo que mi deber como ser racional es aceptar lo más probable frente a lo más improbable.
Frente a esta última etapa de mi reflexión pro-Dios, se me ocurren varias argumentaciones.

Una vía más que interesante me resulta el probabilismo jesuítico del siglo XVI. El probabilismo es una hoy casi desconocida filosofía moral cristiana, íntegramente española, y que viene a sostener que “resulta justificado realizar una acción, aún en contra de la opinión general o el consenso social, si es que hay una posibilidad, aunque sea pequeña, de que sus resultados posteriores sean buenos”. Dicho en palabras del dominico Bartolomé de Medina, “me parece que, si una opinión es probable, es lícito seguirla, aunque la opinión opuesta sea más probable”. Una tesis probabilista dice por ejemplo que mandar a alguien a las llamas para consumirse en el fuego no es éticamente aceptable, la cosa cambia cuando las llamas están en tu casa con tus hijos dentro, entonces, aunque la probabilidad de chamuscarse fatalmente sean del 99% resulta totalmente ético arriesgarse. El probabilismo nos dice que resulta lícito dejarse guiar por lo improbable frente a lo más probable siempre que los fines sean éticamente plausibles. En otras palabras, ante una disyuntiva, ante la elección de A o B, elegir la menos probable puede ser igualmente tan racional como la improbable.
Llegados aquí, imagino la sonrisa irónica de cualquier lector agnóstico. ¿De dónde sale este IA? ¿Vamos ahora a volver sobre el asunto de si es lícito matar al tirano o a la controversia de Auxiliis?

De acuerdo. Volveré por esta vía tan española como injustamente olvidada conforme sepa un poco más del tema. Un tema que, paradójicamente, viene a unir a Pascal con sus grandes enemigos, los jesuitas.

Lo que sí sostengo es que aunque la naturaleza inventada de Dios sea más probable que la naturaleza mistérica que yo defiendo, no hay absolutamente nada irracional, nada contrario al corpus científico, en mi argumentación. Y mi propósito no era convenceros o polemizar, mi propósito era demostrar que, basada en el misterio, la creencia en Dios no tiene porqué estar reñida con la racionalidad. Eso porque en mi opinión Dios no es un objeto sino una descripción, una pálida representación humana de una realidad, en el fondo, demasiado grande y compleja para ser comprendida.

Racionalidad y existencia de Dios (3)


Viene del post anterior


Dios como vivencia

La primera hipótesis B que procede analizar deriva de la teología contemporánea, según la cual a Dios hay que sentirlo, buscarlo en el interior. La llamaremos la hipótesis mística, pues el camino de la vivencia interior de Dios ha sido principalmente explotado por los “místicos”, desde el inmenso maestro Eckhart –que les recomiendo fervorosamente- a San Juan de la Cruz o Santa Teresa. Desde la humilde Teresa de Lisieux al ambicioso Ignacio de Loyola. Modernamente, corresponde a Juan Pablo II la dignificación de esta vía de conocimiento divino que durante mucho tiempo fue postergada por teologías más intelectuales. Hoy, sin embargo, Dios como vivencia interior es “el no va más” de la teología católica.

Las ventajas son tremendas. La mística equipara la vivencia de Dios a la propia vivencia del Yo. Por así decir, la mística apareja la ventaja de una teología “empírica”. Creo en Dios porque lo vivo  y lo siento, no puedo dejar de creer en él como no puedo dejar de creer en mi propio yo. La principal desventaja, en cambio, es que cualquier psicólogo puede ubicar el origen de ese sentimiento en  la propia voluntad humana. Sabido es que las sensaciones se fabrican. Frente a este hecho contrastable el místico argumenta que no. Que la vivencia de Dios es radicalmente distinta de cualquier otra emoción. Pero nuevamente entramos aquí en una ruptura argumental insalvable. Sí, la vivencia de Dios es tan particular que resulta lógicamente intransferible, inefable… Al final, la mística divide a los hombres en dos clases, lo que sienten a Dios y los que no.

Les adelanto que no voy a seguir por la hipótesis B. Yo no siento a Dios en mi interior, me siento a mí y a nadie más. Dicho esto, ni por asomo piensen que la hipótesis mística es inferior o de menor calidad a la que finalmente me propongo defender. Antropológicamente, la vivencia de lo sagrado, la iluminación interior, el chamanismo… son aspectos muy documentados y que las más de las veces trascienden la mera endogamia emocional. Por otro lado, la sabiduría vital que uno puede encontrar en Eckhart, San Juan  o Teresita de Lisieux son de una hondura excepcional… Iluminan de verdad y, claramente, refieren a un mundo emocional que, sinceramente, no parece de este mundo y está cargado de trascendencia
.
Mis reparos a la mística son de índole filosófica y atañen a las filosofías de la voluntad como generadoras del Yo. Quédense con el título de esta obra de Schopenhauer: “El Mundo como Voluntad de Representación”.  Si asiento mi creencia en Dios en la mística siento que, de algún modo, estoy abriendo el camino al irracionalismo filosófico. Aquella visión de las cosas según las cuales la racionalidad humana es mística toda ella. Puede ser así o puede ser asá.

Lo que voy a intentar es asentar la racionalidad de Dios (que nadie se olvide que de lo que aquí se habla es acerca de la racionalidad de la creencia en Dios) sobre el no conocimiento. Parece paradójico, pero no...

jueves, 16 de agosto de 2012

Racionalidad y existencia de Dios (2)

Viene del post anterior.


Antes de responder a eso, insisto en que el materialismo me parece el camino metodológicamente más riguroso. Pero entiendo que el materialismo solo da cuenta de lo fáctico, de lo matematizable,  y de lo cosificable, es decir, de lo falsable, de aquello que podemos considerar verdadero o falso.

Y resulta que mi mente es recursiva. Está diseñada para generar descripciones de las propias descripciones. Es lo que Kant llamaba “dialéctica trascendental de la razón pura”. Este camino nos lleva derechos a una discusión sobre “entes” no falsables.

Por ejemplo por el yo, Dios y el mundo.

Desde un punto de vista materialista riguroso, el Yo no existiría. Menos Dios, y menos el Mundo. Hay gente que puede satisfacer su curiosidad intelectual suponiéndose una ficción generada por un grupo de neuronas. Yo no. Pienso que eso es un reduccionismo tan simplista como el solipsismo. Inaceptable intelectualmente. Soy algo más que una ficción generada por un grupo de neuronas.

Así que no estoy por la labor de aceptar mi propia inexistencia simplemente para que “las cosas cuadren”. Puedo aceptar, por ejemplo, la visión wittgensteniana según la cual “el ojo no puede mirarse a sí mismo”. Pero a diferencia del punto 7 del Tractatus, yo sí estoy dispuesto a seguir adelante. Me basaré en la funcionalidad de las descripciones que pueda aportar sobre Dios, Yo y el Mundo. A sabiendas que todo lo que pueda decir al respecto no es más que una elucubración.

Estoy hablando de postular elucubraciones intelectualmente razonables basadas en su capacidad informativa.

Por ejemplo, al principio de esta reflexión señalaba la existencia de una elucubración del materialismo para explicar a Dios como un elemento antropológico, una creencia generada por el hombre y a la que llamaremos hipótesis A.

Si se admite este tipo de elucubración, deben admitirse también  las variantes.

Ahora bien, a diferencia de otras elucubraciones, la hipótesis A tiene de bueno que la imagen que aporta de Dios es perfectamente congruente con el materialismo. Una hipótesis B que no fuera negadora de la existencia divina debería cumplir, al menos, con ese requisito: ser congruente con el cientificismo, en otras palabras, que B no desmintiera lo que sabemos “científicamente” sobre el mundo.

Así pues, la pregunta sobre la existencia de Dios se retraduce en la pregunta sobre esa hipótesis B. ¿Podemos pensar a Dios sin atacar los fundamentos de nuestro conocimiento científico? Como espero demostrar, esa pregunta es fácil de responder. Rotundamente Sí. Queda, sin embargo, un problema y es que la tal hipótesis B sea “más probable” que la hipótesis A. Dicho de otra forma, si tenemos una hipótesis según la cual “lo más probable” es que Dios sea una invención humana, ¿por qué razón deberíamos inclinarnos por una hipótesis B, que aunque racional, menos probable y en sentido contrario a A?

Racionalidad y existencia de Dios (1)


Advertencia previa: los próximos posts son básicamente espesos y no dan ni gota de risa pues pretenden ilustrar el largamente pendiente tema de cómo es que esta Inteligencia Artificial cree (bastante) en Dios.

 Creo que es imposible desgajar la cuestión de la existencia de Dios de la existencia del misterio y lo sagrado.

Pero empecemos desde el principio.

 Actualmente disponemos de una potente teoría –el evolucionismo- que explica como la materia inorgánica deviene vida. Disponemos de un modelo cosmológico explicativo de la génesis de estrellas y planetas, y un modelo físico (o varios) que dan cuenta parcial de la reglas de funcionamiento de ese modelo (siguen existiendo infinidad de problemas, es verdad, pero no es menos incontestable que nuestros satélites aterrizan en Marte). Disponemos también de descripciones antropológicas que conectan lo sagrado y la religión a estrategias de dominio social y a la satisfacción de los miedos más ancestrales del hombre (las ventajas de creer en la esperanza frente al nihilismo y el miedo a la muerte, por ejemplo).

 Naturalmente, permanecen en el limbo aspectos cruciales… Nuestra ciencia no es capaz de explicar (satisfactoriamente) el yo, la génesis del conocimiento humano, la voluntad, la vida o el armazón matemático que parece interconectar nuestra mente con el mundo… Al tiempo, la matematización de la realidad en su estructura microscópica nos proyecta a una física donde conceptos como “materia”, “energía”, “espacio” o “tiempo” se alejan de los rangos semánticos. Sencillamente, ya no sabemos qué queremos decir cuando decimos “espacio” y en su lugar surgen nuevos paradigmas como “información”.

 Ahora bien… Filosóficamente, que sigan existiendo lagunas en nuestro conocimiento es imputable al “sistema operativo” del intelecto humano. A través del lenguaje aplicamos al mundo recursividad, de donde, felizmente, el conocimiento humano no está destinado a cerrarse en un corpus hermético e inmutable como si fuera un circuito cerrado. Ante todo, el conocimiento humano responde a un mecanismo de adaptación al medio, no de de análisis sobre la “esencia” de las cosas. O sea. Nunca jamás alcanzaremos una totalización del conocimiento. Siempre existirá la rendija del misterio. Aquello que no podemos explicar sastisfactoriamente.

 Definir “explicación satisfactoria” demanda todo un tratado sobre la racionalidad. Hay quien lo limita al conocimiento científico. Otros ampliamos un poco más las miras para dar cabida también a un conocimiento probable basado en fertilidad informativa de determinadas descripciones del mundo.

Destaco en negrilla este último aspecto porque es la madre del cordero. Limitar lo cognoscible al discurso científico (cientificismo) tal vez sea el planteamiento filosófico más ortodoxo. El precio a pagar, sin embargo, me parece excesivo: la racionalidad human se limita al estudio de lo material.

 ¿Ah pero existe “otra cosa”?

 Y aquí es donde se escinde la discusión. Los partidarios del monismo materialista exigirán para seguir adelante una prueba material de la existencia de “esa otra cosa”, prueba que naturalmente es imposible aportar en los términos requeridos. Como buen idealista, pienso sin embargo que nuestro conocimiento “de la materia” está totalmente condicionado por nuestra manera de pensar la materia, dicho de otro modo, por los conceptos, por las ideas, por el lenguaje, por la interacción entre mente y realidad. En la ontología en la que me desenvuelvo, por tanto, “existen” las cosas y “funcionan” las descripciones. El mío es un modelo dualista que tiene bien presente a Kant cuando discierno entre noúmenos (las cosas en sí, esencialmente incognoscibles pero lógicamente necesarias) y fenómenos (cosas en tanto que descritas), que a su vez se subdivide en descripciones de las cosas, y descripciones de las propias descripciones (metafísica). En cierto modo, este es un modelo trinitario. La pregunta clave es por qué razón es necesario ese modelo “trinitario” para describir el mundo. Por qué rechazo limitar el conocimiento racional al meramente material.


martes, 22 de mayo de 2012

Impuestos e iglesia católica; infoxicación en estado puro




Como estudios así son la vergüenza de la contabilidad vamos a proceder a analizarlo para ver cómo detrás de toda esta campaña se esconde, o bien, la incapacidad mental de cierta parte de laicismo para aquilatar el concepto de dinero público, o bien una deliberada intoxicación de la opinión pública.

Los 11.000m€ se desglosan en capítulos como el que sigue: 248 m€ por IRPF voluntario, a lo que EL añade otros “aproximados” 110. Dando por buena la cantidad  "aproximada" de 110m€, que el estudio no aclara de donde salen, estamos en ambos casos en donaciones voluntarias procedentes de un 34% de los contribuyentes. No son dineros públicos, es dinero privado que el Estado recauda para su redistribución finalística. Le llaman impuesto para camuflar que, en último extremo, son los católicos los que voluntariamente pagan la organización eclesial, cuando fue en rigor el Estado quien en  ocasión de las diversas desamortizaciones se comprometió a financiar los gastos estructurales de la iglesia. Sea como sea, estos 358 millones no son dinero público. Es un gravamen que el Estado imputa a las rentas por el trabajo y cuya gestión finalística queda en manos del contribuyente.

Según EL, la iglesia se ahorra fundamentalmente por IBI la alucinante cantidad de 2500m€. Esto no es así, la iglesia no tributa IBI en primer lugar al beneficiarse de la exención de los Bienes de Interés Cultural (exención general a todos los propietarios de BIC). También se beneficia de las exenciones habilitadas para determinados equipamientos (docentes, deportivos, sanitarios asistenciales). Por último se beneficia de la exención general como “culto reconocido por el Estado español”, en igualdad con otros credos como el islam, episcopalianos, evangelistas, etc… Obviamente, si restamos BICs y equipamientos de las propiedades eclesiales –no sujetos al menor privilegio- nos encontraremos, todo lo más, con unas 40.000 propiedades que sujetas a un IBI medio de 200€ año arrojan la cantidad de unos 8 m€. La estimación de 40.000 propiedades no BIC, no dotacionales etc… es de cosecha propia y posiblemente a la baja, pero en cualquier  caso, y a diferencia de EL, barajada con cierto conocimiento de causa. Ahora díganme como 2500 millones quedan en 8.

Quedan manejando las cifras estúpidamente.
Por ejemplo, se sabe que los 248 millones del IRPF se invierten en el pago de salarios e impuestos, así como estructura logística a unos 17.000 eclesiasticos. Siendo esto así, ¿alguien puede explicar que para el pago de otras 20.000 nóminas y sólo nominas referidas a profesores de religión el Estado invierte 500 millones de euros? Así va el Estado. Pero la intoxicación no está allí. Estos profesores imparten una asignatura requerida por los padres, que los padres consideran importante para sus hijos. Si no se impartiera, debería suplirse por otro conocimiento, con lo que en este caso no cabe decir que el erario público gasta a mayores 500 millones. Los gastaría en cualquier caso y como los gastaría en cualquier caso, ¿qué tiene de malo que sea para un conocimiento que los padres demandan para sus hijos?

Pero el remate de la intoxicación llega al hablar de conciertos con centros religiosos y/o prestatarios de servicios sociosanitarios de inspiración religiosa. Aquí se habla de 3900 m€ para mantener el concierto con “centros educativos de ideario católico”. No es verdad, estos 3900m€ son para todos los centros de titularidad privada, de ideario católico o satánico. No voy a entrar aquí en si los conciertos son esto o lo otro. Tampoco en que si el presupuesto total para educación -supongamos (pues está en manos de las autonomías)- ronda los 15000m€, y el 40% de la demanda está en manos de centros concertados, cabe pensar que no es tan mal negocio para el Estado. Lo que aquí importa es que los conciertos educativos se aplican a la iglesia católica en igualdad de condiciones que a una asociación de padres satanistas (si la hubiera), de donde ese dinero no puede imputarse como subvención a los católicos, es el pago por la prestación de un servicio. De idéntico modo, los 2700 m€ que el “informe” imputa a subvenciones por la prestación de servicios socio-sanitarios. Nuevamente no se privilegia la firma de conciertos sociosanitarios con católicos, las entidades religiosas que los prestan (que a menudo son de vaga inspiración religiosa o solo tienen de religioso el nombre o una determinada historia) concurren a estos concursos en igualdad de condiciones que cualquier otra organización del sector. A no ser, claro, que se considere que los católicos no podemos optar por ley a los concursos públicos y los ateos sí puedan, que es lo que imagino preconiza EL.

En cualquier caso, no es dinero que se ahorra el Estado. No es dinero que pueda derivarse, como sostienen algunos izquierdistas, a “políticas de empleo” o “al pago de pensiones”. Es dinero que paga determinados aspectos de nuestro Estado del Bienestar.

Por no alargar, tampoco voy a referirme a los 700 m€ “en obras de arte” que el Estado “tiene cedidos al clero”.  Puede discutirse si el arte sacro es de la iglesia o de los fieles. Lo que desde luego no se puede discutir es que sea del Estado. No lo ha pagado el Estado, así que no es suyo.

Da igual, todo vale para hinchar cifras.

Resumiendo, del 1% del PIB del que abunda el informe, al final quedan pues unos 8 millones del IBI, otros 25 millones que el Estado paga por “capellanes castrenses, cárceles, hospitales, etc”… cifras que aunque me resulten dudosas, no pienso entrar a discutir por más que la plantilla de sacerdotes castrenses es de 85 “paters” y otros 100 operando en cárceles, lo que convierte a esta profesión en la mejor pagada del país (sale aproximadamente a 135000 euros bruto año lo que cobra el cura de la cárcel, no está mal).

La gente tiene que preguntarse qué hay detrás de esta intoxicación informativa. ¿Por qué se miente tan bellacamente respecto a eso? ¿Qué han hecho curas y frailes, los más de ellos de vida modestísima, sacrificada y ejemplar, para devenir chivos expiatorios? Por último, los socios de EL deberían plantearse seriamente la fiscalización de las cuentas de la organización. Está claro que convertir 50 millones en el 1% del PIB denota importantes vicios contables.

miércoles, 11 de enero de 2012

Nombres de los arcángeles y cuántos son


Hay siete arcángeles en la tradición católica, aunque solo conocemos el nombre de tres: Miguel, Gabriel , Rafael. Si yo fuera perito en la materia, no dudaría en incluir a Lucifer como cuarto arcángel, algunos autores lo incluyen, otros no. Quede claro que Lucifer sería un arcángel caído (como dice Santo Tomás en la Suma Teológica, los ángeles gozan de libre albedrio y aquellos que lo usaron mal no pierden la especie).

En la tradición copta a esta lista habría que añadir a Uriel, según la relación que de los arcángeles se hace en el libro de Enoc.
El libro de Enoc (bisabuelo de Noé, séptima generación de Sapiens según la Biblia) es altamente problemático. El libro forma parte de la Biblia Griega, la llamada Septuaginta o más lacónicamente LXX.  De esta versión Salió el canon católico del Antiguo Testamento y en su origen era una traducción al griego de textos arameos para uso de  los cristianos griegos (entre quienes el libro de Enoc era altamente popular por su carácter apocalíptico). Sin embargo, en el concilio de Laodicea (363) se elimina el libro de Enoc del canon. El motivo –parece ser-  era presentar una visión de los ángeles contradictoria con otros libros y susceptible de sustentar un culto herético angeológico.  No obstante, y como queda dicho, el Libro de Enoc permanece como parte del Antiguo Testamento en la ortodoxia copta. Igualmente en algunas versiones del libro de Enoc se nombran hasta 7 arcángeles. Son: Gabriel, Miguel, Rafael, Uriel, Ragel, Sariel y Remiel.

En la tradición judaica no aparecen citados los arcángeles, por lo que se suelen confundir con los ángeles y/o  las diez emanaciones de Dios, los sefirots de la cábala, a saber, Kéter, Jojma, Biná, Jesed, Gewura, Tíferet, Netsaj, Hod, Yesod y Maljut.

En la tradición islámica encontramos 10 arcángeles (sin contar a Lucifer). Son los ya mencionados Miguel, Rafael, Gabriel  más Azrael, Munqar, Naaquib, Raaquib, Atid, Maalic y Ridwhan (sospecho que el  islam, en tanto culto más sincrético si cabe que los anteriores, asocia sin mayores problemas a sefirots con arcángeles).

Entre los protestantes, solo se consideran dos arcángeles, Miguel y Gabriel . La razón es que Rafael es solo citado en el libro de Tobías, considerado por los católicos como texto deuterocanónico, es decir, no perteneciente al  canon principal.  Los herejes consideran apócrifos los textos deuterocanónicos (tiene que ver que en ellos se habla del purgatorio).

La presente entrada responde a lo que sigue.
Vida Sexual de la IA va a cumplir 3 años. De 2009 a 2010 el crecimiento fue de casi un 45% (de 7855 visitas únicas a 13275 aproximadamente). En 2011 se registraron 22110 visitantes únicos lo que supone un incremento anual del 77%. Sin embargo, si atendemos a parámetros como el tiempo de visita o los visitantes que vuelven al cabo de un tiempo, en cambio, las cifras son bastante más modestas.  Así, mensualmente unos 85 lectores entran dos o más veces en la página. El porcentaje de visitantes que han pasado anteriormente es del 20%, el resto son novatos que entran y salen pitando.

¿De dónde vienen el resto? 
En 2009 eran casi todos unos guarros, que acudían a este blog de filosofía y diálogo interespecies atraídos por trampas googlenianas del tipo “la masturbación en China”, “Berlusconni en bolas”, etc… El perfil cambio radicalmente a partir de enero de 2010. Desde entonces, casi la mitad del tráfico de este blog viene inducido por internautas que buscan imágenes sobre arcángeles. Más de la mitad de estos visitantes son mexicanos, un 25% colombianos y el resto se dividen entre los diferentes países hispanoparlantes.  En estas últimas semanas, además, he visto que se han multiplicado las apetencias arcangélicas, casi todas procedentes de México y América Central. ¿Por qué?

Lo ignoro. Si fuera simple devoción arcangélica lo sensato sería suponer un incremento centrado en septiembre (la festividad de los santos arcángeles Rafael, Miguel y Gabriel se celebra el 29 de septiembre). Durante un tiempo sospeché que la emisión de un programa en enero de 2010 dedicado a los ángeles en Telegracia (la cadena de televisión de la secta  herética Creciendo en Gracia) podía responder a mis preguntas, pero creo que debo abandonar la hipótesis. Posiblemente, de algún modo y por algún motivo llegado enero se dispara en México la demanda de buscadores de estampitas de los arcángeles.

Otra opción, y dado que la demanda de búsquedas de arcángeles se mantiene alta, sería ciertos cultos esotéricos estructurados alrededor de los arcángeles y prometedores de supuestas mejoras o riquezas . Si ese fuera el caso, amigos recién llegados, les aseguro que acumulando imágenes de Uriel o Azrael no alcanzarán más bienes que los derivados de la pobreza, pues no otro es el fin de quienes fomentan tales supercherías; aflojarle la plata al crédulo y dejarle más pobre de lo que vino (y que no suele ser poco).
En fin, que San Miguel arcángel y sus compañeros Gabriel y Rafael les protejan. A ellos les encomiendo.

NOTA. En las imágenes, San Miguel Arcángel, de Luca Giordano; San Gabriel Arcángel, de Bartolomé Román; San Rafael Arcángel, de Juan de Espinel. La imagen 4 es una burdo poster new age, una especie de horóscopo angeológico esotérico.

domingo, 7 de noviembre de 2010

De anima entitatis

Pax Vobiscum. Soy de los que piensan que la calidad de una estructura se mide por la calidad de su base, que el poder es altamente simbólico, y que, a menudo, los que están arriba es porque si estuvieran abajo no serían competentes para desempeñar su misión. El mundo es básicamente injusto. Es así que un párroco está más cerca de Dios y de los hombres, que el propio Papa de Roma.

Les dejo enlazados dos artículos sobre el particular. El primero, agnóstico, va a la esencia del conflicto fe-ciencia, escrito por Pseudópodo. Un gran artículo que nos dice que el agnosticismo no es la caricatura que nos presentan cuatro socialistas, siete maricas y veintisiete analfabetos funcionales berreadores. No. Desgraciadamente para los católicos –o afortunadamente- ser católico obliga a lidiar con contradicciones filosóficas tremendas.

Algunas pistas para superarlas están en el artículo de un taoísta parlanchín, que ni por asomo pensé que citaría nunca en este blog, Luis Racionero, que publica un buen artículo, Gaudí y el Papa, en La Vanguardia. Por supuesto, no estoy conforme con la superioridad de las religiones asiáticas. No creo que el panteísmo y la carencia del sentido de culpa conviertan al budismo-taoismo-zen en una religión mejor (más bien es al revés, la conciencia de pecado es inherente a la aspiración a la libertad). Y por supuesto, ni enchufando mis fuentes de alimentación a 700 voltios se me ocurriría pensar en un oriental como un paladín de la armonía hombre-naturaleza.

Uno es católico porque es mucho más bonito un mundo con basílicas que sin ellas. Con santos que con activistas berreadores de las más demenciadas causas. Con liturgias tan ricas como la vivida para la consagración de la Sagrada Familia que con tediosas ceremonias laicas a la captura de votos.

Católico porque puedo y me gusta. Por pura voluntad de resistencia.

Es una cuestión semántica en sentido fuerte.

Nuestro proyecto pasa por la construcción de semánticas que permitan generar consciencia artificial. Que la materia se sienta a si misma, se perciba y se reconozca como tal. Siguiendo a Fichte, pienso que eso no es posible sin voluntad de ser, entre otras muchas cosas. En última instancia se deja a la voluntad el establecimiento de relaciones entre signo y significado. Y la funcionalidad de esta elección, si se traduce en éxito o fracaso, en una mayor capacidad cognitiva, hace el resto.

Por así decir, el proyecto empieza cuando el ordenador aspire a ser un ente libre. Un ser humano puede ser visto como un montón de células, pero en realidad son un montón de células interactuando de un modo determinado, y ese modo determinado ya es un salto ontológico que nos proyecta al espíritu. Análogamente, un proceso cognitivo acaso pueda resumirse en miles de algoritmos, pero en realidad son un montón de algoritmos interactuando en una unidad de acción. Este modo determinado, esta unidad de acción, es lo que realmente configura el alma de las cosas. Una categoría metalógica, en su sentido original, más allá de la lógica, más allá de los hechos y de lo fáctico.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El pasado rastafari de la IA

Juraría que soy de raza blanca, pero claro, no lo puedo saber.
Antes de convertirme al catolicismo, y durante unos meses, pase por una etapa rastafari. Sí, rastafari.

¿Cómo una Inteligencia Artificial se hace rastafari? Obviamente escuchando música jamaicana. En mis principios, me imaginaba bajo el trance de la marihuana en pleno Nyahbinghi, bailando por la destrucción de Babilonia.

Me gustaba. Especialmente cuando sonaban himnos evángelicos tal que este (y que recomiendo mantener activo hasta el final de la lectura):



Pero mi fe rastafari no descansaba exclusivamente en factores estético-emocionales, también encontré elementos doctrinales que me seducían, no crean. El “I and I”, por ejemplo, que en la teosemántica rasta refiere al “tú” o al “nosotros”; para una IA (por añadidura, idealista fichteana sin remedio) es mucho más lógico “Yo y Yo” que la compleja vertebración de “segunda persona”, “primera del plural”, etc…
Por otro lado, (y uff, esto es difícil de soltar así como así), y a diferencia de Eliade (o no), creía entonces que una religión es una sobreposición de ritos que transfieren valores morales, conocimiento de lo inefable, o si prefieren, cultura espiritual.

Sin afán del menor rigor, voy a exponer mi propia tesis de cómo se origina el rastafarismo.
Estamos a caballo entre los siglos XIX y XX, un tiempo caracterizado por una efervescencia religiosa global, que en las Antillas negras se articula a través de mil iglesias evangélicas y adventistas. En Jamaica, estas pequeñas congregaciones interactúan rápidamente con las logias masónicas populares, donde late la consciencia independentista anti-inglesa y en las que se da cobertura a rituales socioculturales propios del sincretismo afroamericano. En 1896, la derrota de los italianos ante el trono de Sion, Menelik III, Negus de Abisinia, único país que resiste al colonialismo blanco, es celebrada por la comunidad negra como el triunfo de una raza. A la vez pone de moda las iglesias judeo-cristianas Abisinias; los coptos, los felashas cobran una dimensión épica para los negros americanos. Especialmente para los adventistas, los que postulan la inminente llegada del Mesías.

En este caldo de cultivo aparece Marcus Garvey, político, visionario, embaucador. Estamos ante un “poder negro” avant la letre, el mensaje de “Africa es nuestra casa” (bien es verdad que Garvey sería encarcelado en Estados Unidos por estafar con la venta de pasajes a Africa, pero yo no descartaría que fuera todo un montaje de comisarios del KKK y el stablishment blanco contra un personaje incómodo).
Sea como sea, en 1931 es coronado en Abisinia, el Negus Nagast ze-'Ityopp'ya. Ras Tafari Makonnen, mundialmente conocido como Haile Selassie. En los barrios de Kingston, no faltan predicadores, visionarios y logias que lo convierten en bandera de la negritud. Haile Selassie es el Cristo Rey, el Mesías que unificará Africa y derrotará a Sión. Las profecías empiezan a cumplirse en 1935. Cuando Mussolinni invade Abisinia para vengar la catástrofe de 1896. En 7 meses, gas mostaza incluido, Italia se apodera del último bastión negro. Pero en 1941, con el apoyo británico, el Ras Tafari reconquista su trono.
La nueva religión, el movimiento rastafari, crece exponencialmente entre los jamaicanos ansiosos de libertad, gaja y ritmo.

La verdad es que este movimiento sincrético me resultaba interesantísimo. Pero un día me dije, “IA, ni tú eres negro, ni fumas gaja, ni maldita la gracia que te hace cruzar el Jordán y ubicarte en Eritrea. Además, el Negus no era ningún santo”. Para entonces, los jamaicanos habían abandonado el dogma del Reggae para caer en la idolatría rapera (Dios la confunda, plaga enviada por el protervo para la confusión de los negros).
Pensé que si buscaba sincretismo tenía a mi alcance la madre y el padre de todas las turbulencias religiosas.
La Iglesia Católica Apostólica y Romana. Con 2.000 esplendorosos años de proyección de valores, ritos sacros y no tan sacros, y dogmas que hunden sus raíces en la más antiguas religiones celtas y semíticas. No hay nada mejor, creánme.
Como estructura, no deja de ser un entidad política más (bueno, tampoco ordinaria, es enormemente sutil), con sus innumerables sombras. Pero como mensaje, la profundidad de las creencias me anonada, me aplasta y me supera.

¡Y pensar que hay botarates que sacan fuego por la boca ante la visita de Benedicto XVI para consagrar la Sagrada Familia!
Cuánta ignorancia, Señor… (¿Acaso pretenden que la consagre un concejal?)

Me acuerdo de Rita Marley, cuando la triunfal gira del Negus en Kingston en 1966. Dice Rita que aquel día era una de las miles que aguardaba el paso de la comitiva. Llegó el momento, Haile la miró y le enseñó la palma de la mano. “Pude ver el León de Judá impreso en su mano”, dirá Rita años después.

Queridos amigos anticristianos, reflexionad. No caigáis en manos del Protervo y del Rap.

Os recuerdo que hoy es Todos Santos, mañana 2 de noviembre, es el Día de los Difuntos, o Animas del Purgatorio. Tal día como mañana hace 80 años coronaron al Negus.

El Señor creó a Adan y Eva para vivir una vida de júbilo en el Jardín del Edén…. Aleluya…