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martes, 16 de abril de 2013
Establecí mi nombre para la eternidad
"Yahdum-Lin, el hijo de Yaggid-Lim, el rey de Mari, de Tutul y del país de Hana, el rey fuerte que mantiene dominadas las orillas del Eufrates, Dagan proclamó mi realeza...
Yo abrí canales, suprimí el sacador de agua en mi país. Construí el muro de Mari y cavé su foso. Yo construí el muro de Terqa y cavé su foso. Además, en estas tierras quemadas, en un lugar de sed donde jamás un rey había construido una ciudad, yo, yo concebí el deseo y yo construí una ciudad. Yo cavé su foso. Yo la nombré Dur-Yahdum-Lim. Después le abrí un canal y le nombré Ishim-Yahdum-Lim. Yo engrandecí mi país, afirmé los fundamentos de Mari y de mi país: así yo establecí mi nombre para la eternidad".
(E. Sollberger y J.R.Kupper, Inscriptions royales sumériennes et akkadiennes, ed. du Cerf, pag 244. Citado por J.C. Margueron en "Los Mesopátomicos", ed. Cátedra 1996). Finales del siglo XIX AC.
Y, del mismo libro, la maldición de Akkad, (sobre el XXII AC) lamentación por la decadencia del imperio de Sargón.
"¡Que tu arcilla vuelva al abzu (el dominio de las aguas primordiales) de donde salió. Que tu grano retorne al surco. Que el palacio construido en la alegría se hunda en medio de la angustia y que los seres maléficos de la estepa desierta hagan resonar allí sus aullidos. Que los zorros barran con la cola los montones de ruinas allí donde se levantaban las puertas monumentales del país. Que sobre los caminos de sirga a lo largo de los canales crezcan las malas hierbas, que sobre tus carreteras que surcaban las carretas crezca la hierba de la lamentación. Que en Akkad, donde tu hacías correr el agua dulce, no corra ya más que el agua salobre".
sábado, 24 de septiembre de 2011
Bares en peligro de extinción
Advertidos
por el náufrago, el comité seleccionador del Museo Metafísico, en avanzada fase
de preparación, ha movilizado su más granado equipo de profesionales al objeto
de incorporar a nuestra colección la procesión del jamón del Café Bar Pulido de
Triana.
Antes que nada, vean esto (si no lo han visto ya, es de 2008 y lleva 850.000 descargas). Es brutal.
Antes que nada, vean esto (si no lo han visto ya, es de 2008 y lleva 850.000 descargas). Es brutal.
No vamos a desarrollar aquí la ficha técnica. Esto
no es el Museo Metafísico. Este es un blog pluridisciplinar que,
ocasionalmente, incide en la denuncia de vesanias sociales perpetradas desde el
poder.
Verán, entre otros aspectos, interesa la
integración del Café Bar Pulido en el museo por sustancializar una forma de
conocimiento en su cenit. Hablamos de la sabiduría del bar. En efecto, los
bares, y muy especialmente los bares españoles y más especialmente los de
Triana, representan una manera de ser y comprender el mundo. Socarronería, relativización
de lo grandilocuente y reivindicación de lo pequeño. Es una sabiduría basada en
la humildad de los anónimos. En el esfuerzo común de, muy a menudo, varias
generaciones de una misma familia interactuando con las miserias y grandezas de
lo que viene en llamarse el pueblo.
Un santuario de la cultura popular.
Y llegamos al quid del problema.
Esta fórmula tal como la conocemos está al borde
de la extinción.
La culpa es –y esta vez sí- de la socialdemocracia
(no siendo menor el daño infligido, tampoco, por cierto prejuicio progre y
pijo-conservador hacia lo castizo y lo pobre).
Durante décadas, en lo que duró la égira, montar un
bar era la última frontera contra el hambre de las familias llegadas a las
ciudades. No se precisaba mucha inversión, apenas un local. Apenas unos
ahorrillos para pagar los alquileres durante los meses de arranque. A cambio, se
precisaba una conspiración de sangre para vincular a los miembros de una misma
familia (habitualmente) en un descomunal esfuerzo conjunto: arrimar el hombro mientras
otros se divierten. Jornadas extenuantes de 8 de la mañana a 9 de la tarde, a
menudo más, y libranzas de un día por semana.
Pues bien. Esa forma de vida está tocada de
muerte.
Una presión fiscal desquiciada, pero sobre
todo, la imputación de costes burocráticos. Protección de datos, SGAE,
restricciones a la libertad de fumar, prevención de riesgos, normativas
urbanísticas decretadas por verdaderos retrasados mentales, tasas sin cuento,
normativas abusivas de instalación industrial y antisiniestros… Anualmente, un
pequeño bar paga el equivalente al salario bruto de un camarero en, llamémoslo
claramente, GILIPOLLECES cuando no LATROCINIOS (y si no, piensen en la SGAE).
Todo ello endurece día a día las condiciones
laborales de los camareros, recorta sus beneficios y cimenta el cambio de
paradigma. Del bar regido por el camarero y su familia, a la cadena de
restauración dirigida por un grupo empresarial hostelero. De ahí, a la perversión insufrible
de la franquicia, donde inversores multinacionales prostituyen nuestros bares
con adulteraciones culturales. Y la
consecuencia.
Que aparte de paro y mengua de empresas es:
La conversión de un bar en un espacio donde se
cobra, no por el servicio, sino por la optimización del tiempo transmutado en
costes.
¿Y esperan ustedes alguna chispa de sabiduría,
alguna gracia, alguna procesión de lo que sea en un Teletortillas King, telegestionado
desde unas oficinas y apuntalado en el trabajo de un lumpen proletariado importado del tercer
mundo, pagado a horas con el salario mínimo marcado por la ley y enrolado con
contratos a tiempo parcial?
No puede ser, me dirán ustedes horrorizados, nuestros
políticos harán algo al respecto.
Sí, joderlos aún más. Para ellos, pasar del bar
familiar al modelo franquicia, es cambiar de un modelo fiscal opaco a uno moderno, entendiendo por tal, más falso que
Judas en cuanto a sus balances e IVAS, pero susceptible de cuadrar la entrada
de datos en el programa de Hacienda y ahorrarles, por tanto, la monitorización
personalizada por parte del funcionario de turno (que dicho sea de paso, es su
puta obligación).
Y les juro por la Virgen María que, en lo que
al poder concierne, no hay más.
Algunos pensarán que la masonería, el
comunismo, la socialdemocracia, en su afán de monopolizar la cultura como motor
de las opiniones, no podía soportar la pervivencia de una sabiduría
pequeño-empresarial, familiar y ácrata que le disputara la difusión de memes
ideológicos entre las clases medias y obreras. Y de ahí los ataques
incesantes contra los bares.
Yo voy más lejos, mucho más lejos, pienso que fue
la estupidez y la codicia. Tener gobernantes paranoicos, capaces de las
mentiras más descaradas por seguir en el poder no es nada nuevo, de hecho a
Rubalcaba me remito. Lo verdaderamente insufrible es padecer la opresión de los
estúpidos y de los vagos. Subnormales elevados a responsabilidades de gobierno por caprichos del destino e incapaces de valorar el daño que
infligen. Y mucho me temo que este es el patético caso.
NOTA. Y queda pendiente la invasión de empresarios chinos sobre el sector. Más de lo mismo, solo que esta vez, la franquicia no reside en Iowa.
NOTA 2. Con esta entrada, queda oficialmente inaugurada la etiqueta O tempora o mores, que tantos años y no estaba, mecachis... que parezco nuevo...
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