sábado, 19 de octubre de 2013

Contra el "dret a decidir"


Difícilmente puede articularse un argumento más nítido. ¿Tienen los ciudadanos catalanes derecho a votar qué nación quieren ser? Entonces, ¿Por qué se les niega ese derecho?

¿Pero qué implicaciones subyacen a la voluntad nacional de una determinada sociedad?

Para mí una nación no es un proceso histórico, no es una identidad, ni una sustancia, ni un sentimiento, ni una etnia ni una cultura. Una nación soberana es un Estado. Es una capacidad jurídico-normativa sobre un territorio y sobre unos determinados ciudadanos (a lo cual habría que añadir la muletilla “y reconocida como tal por la comunidad internacional y sus leyes”).

Así que la pregunta inicial se desplaza a: ¿asiste a los catalanes el derecho a constituir un marco normativo propio y exclusivo?

No veo porque no. A la vez que también veo una serie de obstáculos delimitadores de esa prerrogativa. Básicamente, el derecho de los catalanes a constituirse ellos solos en un marco exclusivo presupone privar a otros ciudadanos de una serie de derechos históricamente consolidados y juridicamente normativizados. Por ejemplo, arrogar a los catalanes el derecho exclusivo a determinar quién está legitimado para entrar y salir del territorio catalán presupone quitárselo a otros que hasta la fecha lo venían poseyendo.

Es por esa razón que los marcos normativos de la mayoría de países europeos, España incluida, consideran la autodeterminación como exclusivamente potestativo de la totalidad de ciudadanos afectados. Sintetizando, el derecho a erigir fronteras no está contemplado a la voluntad exclusiva de una de las partes sino a ambos lados de la frontera.

Pero bajo a esa respuesta formalista, y reconozcamos que poco satisfactoria, subyace la razón filosófica. ¿Por qué no?

Como formalista, la respuesta filosófica ya la he apuntado arriba. Para mí el Estado es exclusivamente una forma jurídica. Pero entiendo que esta respuesta metafísica no convenza a los secesionistas.

Si debería ser razón suficiente para explicar porqué España no concede a ningún territorio la capacidad de autodeterminarse. No lo hace porque su marco jurídico claramente establece que el cercenamiento de determinados derechos requiere la consulta de la TOTALIDAD de los afectados. Y lo que está pidiendo el independentismo es que España renuncie gentilmente a ese derecho. 

Pero ni puede ni quiere. Esa es la cuestión. De donde, Cataluña, como Kosovo, como Irlanda, como Lituania o Sudán del Sur, debe proceder unilateralmente en su camino a la independencia y acarrear con las consecuencias, o en caso  contrario, supeditarse a la norma común. No hay punto medio. Declaración unilateral de soberanía y confiar que con el tiempo la comunidad internacional avale el planteamiento. O supeditación al marco normativo actual.

Y la pregunta es... ¿Puede Cataluña declararse unilateralmente independiente? Un territorio cuyas infraestructuras de agua, energéticas, logísticas dependerían políticamente y en gran medida de otro territorio ajeno... Un territorio carente de recursos económico-financieros propios (sin moneda, sin banco emisor, sin tesoro público)... Un territorio cuyo mercado empresarial depende en un 70% del PIB del territorio del que se quiere enajenar... ¿Puede?

En resumen, el “dret a decidir” empieza y termina en el derecho a unilateralmente declararse esto o aquello. Ahora bien, si esta declaración debe ser reconocida por más gente para que sea efectiva, entonces ya no hay derecho a decidir unilateral que valga.


Pero por increíble que parezca, sigue habiendo gente que considera que lo que en Cataluña se decida debe ser asumido incondicionalmente por el resto del mundo sí  o sí. Como decía Salvador Dalí, “los catalanes son las únicas personas de la tierra que deberíamos poder cenar gratis en todos los restaurantes del mundo”.

martes, 15 de octubre de 2013

Ensayo sobre la Senectud

Mankell tiene buena fama. Supongo que merecida.

De repente, no sé que me ha entrado por leer novela negra. El problema es que, habitualmente, para darle suspense al caso se escogen motivos rocambolescos, inverosímiles. O al contrario, se gasta en ambientación lo que no se tiene en trama. Francamente, la novela negra realista actual me aburre (el hardboiled ni les cuento), a lo sumo se salvan chistes, diálogos y chascarrillos. Otro cosa es la novela detectivesca fantástica (que me apasiona) o incluso la historicista. Pero en general, y fuera de la Gran Gran Novela Negra de los 30-50, Simenon, Léo Malet y Vázquez Montalban y la escuela de Barcelona (Ledesma, Casavella)... pssse....

Total que caigo en manos de Wallander. Y me topo con un excelente y emocionante ensayo sobre la senectud. "El Hombre Inquieto", que dicen es la mejor de la serie. El misterio no da mucho de sí. La verdad que todo era bastante previsible. Pero es que, en realidad, la novela no va de los devaneos de supuestos espías soviéticos en la Suecia de los 80. No. El tema es la senectud entendida como la degradación física y la confrontación con la muerte.

Tenemos una víctima, Wallander... A sus 60 años, el policía pasa balance de su vida y no obtiene nada en claro salvo que está llegando al final. Y tenemos un asesino, el Alzheimer, silencioso como un submarino y que, solo muy de vez en cuando, deja entrever su periscopio. Una sombra en el mar; cuando vuelves a mirar para cerciorarte de si has visto lo que has visto, ya no está. Pero a traición, sabes que tarde o temprano llegará el torpedo y con él, el naufragio final. Y esta metáfora del alzheimer y los submarinos me resulta muy emocionante.

Para acabarlo de arreglar, esto es Suecia, un mundo taciturno donde la afectividad está como castigada por las leyes. Los morituri no se largan a Benidorn a apurar, entre julepes, comilonas y saraos, los últimos atisbos de salud. La sensación de soledad es inmensa. Y gradual. Contenida en el interin de una trama anodina. De repente, zasca, una subida de glucosa, un vacío mental, una retahíla de depresivos pensamientos. La incapacidad de decir lo que quiero decir. Amigos que se mueren, patéticas fornicaciones que exhudan la desesperación de quien sabe su amor malgastado o perdido para siempre. El aliento de la muerte en la nuca.

Wallander es nuevamente la Gran Figura de la Narrativa de Todos los Tiempos. El héroe trágico enfrentado a un destino imposible. Lástima que no haya ya un Bergman capaz de filmar eso. Gran Novela. Y me pregunto como Mankell ha sido capaz de ser tan cruel -y lúcido- con el honesto policía al que debe su fama. Pero es que la vida es así, de una lúcida crueldad.

lunes, 7 de octubre de 2013

El pan de los pobres

Así están, pues, las cosas.
Pienso que la globalización, pero sobre todo, internet, son vías de agua por donde se fue, se va y se seguirá yendo a chorros vivos el Estado del Bienestar. Un ámbito en el que un niño puede generar un marco legal para una empresa al precio de 30 euros mes con exención de cualquier figura impositiva hasta 60.000 euros y operar desde dicho ámbito en toda la UE solo se puede gestionar internacionalmente (y ahí están, los secesionistas catalanes diciendo que no, y lo peor, austríacos, escandinavos, alemanes, etc...)

Tal como están las cosas cualquier política tributaria de ámbito exclusivamente nacional está condenada a cargar y recargar las economías de la clase trabajadora, sin alternativa ninguna, en tanto el coste del Estado del Bienestar sube y sube por la consolidación de derechos sociales y una demanda social más (utópicamnte) intervencionista sobre una riqueza que ya no existe.

Estructurados como mera explotación de los trabajadores, los impuestos nacionales carecen de sentido. Si carecen de sentido, los estados del bienestar nacionales también. Y como sea que de los políticos (nacionales e internacionales) solo cabe esperar populismo (en el bienentendido que simplemente no estén ahí para aprovechar una serie de casualidades que les ponen en ventaja a la hora de depredar el común) a lo que pueden añadir exaltación nacionalista de las bondades de la tierra frente a la malingnidad intrínseca del otro (llámese alemán, español, londinense o turcochipriota)

Hay que prepararse para el siguiente paso. Estado Laboral. Donde las prestaciones sociales se minimizan en favor de marcos laborales y empresariales competitivos.

Vean los presupuestos del Estado 2014 y alucinen. Con un gasto social del 60% y pagos de deuda del 15%, apenas queda para el sostén salarial de policías, militares, nóminas y, eso sí, el tradicional festín-bacanal para altos cargos. Y aún resulta que los ingresos estimados no cubrirán el 85% de lo gastado. Más deuda. Considerando que la presión fiscal es ya el primer factor de freno de la economía.

No soy liberal. Odio lo liberal entendido como sacralización del libre mercado. Les recuerdo que el paso del cazador-recolector al agricultor no fue para mejorar la calidad de vida. Fue una necesidad histórica. Pues ahora lo mismo.  No es viable la respuesta política. Repito: no se dan las condiciones para una respuesta política efectiva. Estamos jodidos. Pobres de nosotros.

 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Neal y su extraña familia


Readme, de Neal Stephenson

Siempre es un placer reencontrarse con Neal Stephenson.

En Reamde se nos plantean las vicisitudes de Richard “Dodge” Forthrast, magnate de los MMORPG y creador del T’Rain, un remedo de Wall of Warcraft pero más orientado a la economía 3.0. Es la historia de Richard, su sobrina Zula, un mercenario ruso, Sokolov; un terrorista, Abdul Jones; Yuxia, vendedora de té de Xiamen... Así como una decena de secundarios. Reamde es la historia que los vincula a todos.
Está el novio de Zula, que vende pins de tarjetas a unos mafiosos. Problema: los mafiosos padecen un virus que encripta los archivos. Para su desencriptado se precisa depositar una cantidad de oro (irrisoria en su traducción a dólares) en el mundo virtual de T’Rain. Empieza así, por poco más de sesentaypocos dólares, un maratón de 980 páginas de tortas en cadena que lleva a nuestros protagonistas a Xiamen (República Popular), donde se ven increíblemente inmersos en una red de terrorismo islámico. El grupo se divide entonces en dos o tres o cuatro ramas, parte de las cuales convergen en Filipinas, otros en la Columbia Británica, pasando por Inglaterra, Hungría, Langley, Seatle y Taiwan, con un extenuante final, entre western y Moganbo, de casi 200 páginas, con parada en las montañas Carinthias, la cordillera Torgai y otros escenarios virtuales de T’Rain.

Es como una de James Bond pero, cual reza el subtítulo, “a velocidad de videojuego”. Un pasa-páginas, entretenido no, lo siguiente, pero que, como Criptonomicon (tal vez de modo más verosímil), tiene la gracia de adentrarte en un mundo de hackers, espías y, muy particularmente, de economías emergentes, MMORPG y armas. Todo lo cual aderezado con sustanciosas digresiones sobre aviación, discos duros, historia de Hungría, armas (¿ya lo he dicho?), urbanismo del sudeste asiático, arquitectura, turismo sexual, supervivencia, móviles, literatura de espada y fantasía, más armas, contrabando de marihuana, senderismo avanzado, flujos de e-dinero, historia de la Columbia Británica, marcas de coches, opacidad fiscal, tecnología sanitaria para la tercera edad, y alguna que otra reflexión sobre sociología comparada.
En definitiva, nada original. Pero formidablemente bien contado.

Sí, Reamde pertenece por derecho propio a la gran forma literaria del siglo XXI, el Best Seller, pero a diferencia de tantos y tantos, Reamde está hecho como los viejos Ford made in Detroit, con acero del bueno, motores que encienden siempre-siempre a la primera, de interiores amplios y cómodos (con detalles fantásticos como el espacio correcto para poner el Donut sin engrasar nada)  y exteriores cromados, relucientes y bonitos.

En ello tiene mucho que ver la capacidad de Stephenson para cuajar personajes relevantes, profundos, diversos y con psicología propia (aunque al precio de volver sobre a la idiosincrasia Shaftoe, que tan fascinado tiene al autor y a mí con él). Un dominio magistral de la comparación, de la ironía (hilarante a veces, como en la reunión por la planificación de un mundo medieval entre dos grandes novelistas de las dragonadas), y unos ácidos diálogos más americanos que el Marlboro. Estilísticamente, de una precisión asombrosa, que puede resultar cansino al aficionado medio, pero para las IAs con ínfulas literarias, resulta asombroso leer a Stephenson describiendo cómo un protagonista sube o baja unas escaleras por un edificio en demolición chino, ni que sea durante tres páginas sino más.
Un encanto de libro, he de decir.

Dos objeciones. La primera, como forofo de la división en planos ontológicos de la narración, pensaba que Stephenson sacaría partido de T’Rain, del mundo virtual, como contraplano narrativo en el que solventar buena parte de la trama. Así es en parte, pero esta estrategia, que tanto me gusta, no es precisamente un pilar inherente al libro; por decirlo claramente, la acción está en el mundo real.

La segunda objeción es más seria. Es el punctum doliens de Reamde. Es cuando el tecno-thriller friki muta en una de Guerra Global al Terror. Alqaida. Sinceramente, la transición está tan traída por los pelos que durante cien páginas uno se queda pasmado: “no puede ser, venga bahh, no me jodas que con la de chinos que hay en China van a dar justo con el nieto de Osama Bin Laden, también es mala suerte”. Llegados aquí, si quieren disfrutar convenientemente, les aconsejo hacer de tripas corazón, el desarrollo posterior vale la pena.

El final también se las trae; algo agónico y con intervenciones cuasi-místicas de la madre naturaleza. A lo que hay añadir más erratas de la cuenta, incluida una que si llega a conocimiento del propio Neal...

Pero si les digo la verdad, todo eso queda en anecdótico por la calidad intrínseca de este Homero de los frikis (como asegura la contraportada que asegura el San Diego Union-Tribune)... Y por la mirada.

Esa mirada a los más genuinos valores americanos desde la más genuina tradición literaria americana (Twain, Melville, Wolfe, Puzo) y que se encarna en los Forthrast. Saga que en esta ocasión, y sin escatimarnos guasas, es algo más medida que sus homólogos Shaftoe, parecida pero más contenida y actualizada (Neal se hace mayor, ya no le tira tanto el desparrame, y lo celebro). Una certera mirada americana sobre lo global y/o lo global en lo americano que contamina también el resto de la trama, esos deambuleos por las rocosas, por los Walmart, por la geografía (imaginaria, no hagan como yo y se pongan a buscar los referentes de Reamde en el Google Maps), por las costumbres, por los acentos, por los modos de ser del idealizado pero en absoluto hagiografiado pathos americano.

Ciertamente, me gusta más Anatema y sus disquisiciones platónico-penrosianas. Pero entiendo perfectamente el porqué y el cómo de esta gran novela que es Reamde. Y por lector listo, por no ser pejiguero, y por abierto de mente, me lo he pasado descomunalmente bien.

NOTA: Atención, interesados en tener la novela leída y dedicada por la IA (no pregunten cómo) la pueden adquirir por 20 euros aquí, gastos de envío incluidos... Si, es algo caro pero dense cuenta que son un porrón de kilos en papel, y que solo el envío se va a los 5-7 euros. Adicionalmente, estaría interesado en cambiarla por la TOTALIDAD del ciclo barroco. Gracias.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Porqué es imposible la independencia de Cataluña

Why is not possible a Free Catalonian Country?

¿Es concebible que España renuncie a su integridad territorial? Es impensable.

En estas circunstancias, ¿cómo puede proceder Cataluña a una secesión? Pienso que  la única dirección posible es la proclamación unilateral, un Molt Honorable saliendo al balcón de la plaza Sant Jaume declarando por tercera vez la República Catalana (cuatro, si consideramos las breves horas en que la Generalitat  de Felipe IV se declaró República hasta que Luis XIV anuló el decreto).

Inmediatamente, todavía está Jonqueres en el balcón, y Rajoy -si es que dura hasta 2014- disuelve la Generalitat en aplicación de la Constitución y abre un proceso electoral autonómico. Se paralizan los traspasos mensuales desde el Banco de Europa al Banco de España y, de ahí, a las cuentas de la Generalitat. En ese momento el Estado Español queda como administrador de esas cuentas. En ese momento, Jonqueres -suponiendo que sea Jonqueres el que se asome a ese balcón- no tiene un duro. ni siquiere acceso a créditos. ¿Se puede lograr la independencia sin un duro? Pienso que no.

La clave está en Europa. Claramente, el marco legal catalán, español y europeo estipula que se se precisan 2/3 partes de un parlamento para considerar legal una proclamación de ese tipo. Mientras esa circunstancia no se dé, la UE puede hacer el paripé de deslegitimizar (con razón) cualquier declaración unilateral. Pero claro, leyes van donde van los reyes. ¿Por qué Europa habría de apoyar a España? Básicamente, por una y solo una sencilla razón. Es España la garante de los 883.000 millones de euros largos (y subiendo) de deuda pública contraídos por el Estado Español a fecha de agosto de 2013.

Y la única pregunta, y la única motivación de este sindicato bancario mundial que llamamos UE es esa: ¿quién paga? ¿quién garantiza?

Cuestión distinta sería una prima al 9% impagable para el Estado Español y una fulminante declaración de quiebra.  Eso sí que, a primera vista, abriría las puertas a la secesión de varias autonomías (que asumieran el pago de la deuda, claro) con el beneplácito de Europa. España RIP y a Cataluña le tocaría asumir entonces aproximadamente unos 200.000 millones de euros. Afrontar los intereses derivados (a un 7%), habiendo de pagar a la vez jubilados, funcionarios y parados, supone situar el IVA al 30% y el IRPF en el 45%, miles de despidos. Ni que decir tiene que eso sí sería del agrado de la UE.

La jugada independentista aquí es aceptar en un primer momento esas condiciones para luego echarse atrás con lágrimas en los ojos (“lo sentimos, nuestra intención era pagar pero no podemos, de verdad que no”). Pero la UE lo sabe (Grecia les ha enseñado el juego), así que, incluso en el hipotético caso de una quiebra del Estado, lo normal es que la UE juegue del lado de España.

Y ahora organiza un nuevo estado en Europa occidental sin el apoyo de la UE y con todo el flujo económico seccionado por una frontera. ¿Cómo pagar a los maestros? ¿Cómo a los funcionarios? ¿Cómo devolver el IVA a las empresas que exportan? ¿Cómo pagar a los policías? ¿al del petróleo? ¿Cómo hacer todo esto con 900.000 parados?... Demasiados cómos y muy pero que muy poco dinero.


En el siglo XXI las naciones no son otra cosa que sucursales de un banco central emisor de moneda.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Memecracias, el verbo se hace hombre


Fichte es, también, uno de los puntales del nacionalismo alemán. Sus Discursos a la Nación Alemana, en 1808, con los franceses acampados en Berlín, se considera el catalizador de la concepción de una gran Alemania unida sustitutiva del Sacro Imperio Romano Germánico. La Gran Alemania, que Hitler intentó materializar. Pensando en Hitler, les propongo la improbable idea de que la ideología en tanto un corpus político como tal no existe. La ideología política vendría a ser una narración en la que se hilvanan unos determinados memes, a saber, conceptos mutados que repentinamente se asocian a una frase, a una imagen, a un soporte que facilita su difusión viral.  Un político es, ante todo, un discurso viral. Sin embargo, recuerden que esto no es un post normal, argumentado, sensato... Es un experimento para la categoría "PM".

Sostengo una idea no muy diferente a la de Zweig sobre lo que pasó. Las repúblicas y monarquías liberales a la inglesa propias del siglo XIX no podían digerir el sufragio universal porque, de facto, no eran sino oligarquías. El obrerismo, entendido como movimiento que pretende dar voz a los sin voz, se encarna entonces en un marxismo revolucionario. Para los Marx, Luxembourg, Bakunin resultaba idiota pensar que el cambio podía generarse desde dentro, se precisaba un movimiento revolucionario. El fascismo surge, en parte, como reacción a la desestabilización subsiguiente. Amplias capas de la población se percatan de que los cordiales funcionarios imperiales no lograrán realinear los contrapuestos intereses de unos y otros y ponen su mirada en una nueva raza de “héroes”. Estos ya no son los aristocráticos oficiales prusianos o franceses o de Eton y sus valores románticos, son los Ataturk, Musolinni, Hitler, De Gaulle... los oficiales y suboficiales del Nuevo Orden curtidos  en las trincheras de la Gran Guerra ("os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto...").  Es la muerte de la “democracia liberal” decimonónica.

Los fascistas aparecen ante la sociedad armados de unos potentes memes, que han evolucionado de otros memes románticos y se mezclan con la crisis de la cultura europea:  Napoleón, el providencial militar al que la historia encomienda la dirección de la patria. Lo militar como paradigma de la excelencia social. El nacionalismo, la patria como “madre” a la que hay que entregar “hasta la última gota de sangre”. Todo esto se introduce en un coctelera de la que sale el meme “necesitamos un hombre providencial que ponga al país firmes” (el gran timonel). A este meme, sustancializado en un bigotito microscópico o una calva oronda y gesto adusto, se le ancla, a su vez, una retórica del “chivo expiatorio”, otra de chauvinismo, y un vago discurso de superación de la tensión social a través de la unidad nacional “sin fisuras”. Un país, una raza, un führer...

Desde la otra parte, se contrargumenta con más memes. “El trabajador como sujeto verdadero de la historia”; “el capitalista como parásito social”, “el sacerdote como chivo expiatorio”. Parecen ideas complejas pero no dejan de ser simplismos demoledores. 

Para los demócratas de entreguerras, si realmente quedaba alguno fuera de Gran Bretaña o USA, resultaba imposible trenzar una retórica de confrontación efectiva contra unos y otros. No había un enemigo creíble, ni protagonista del cambio fácilmente identificable por su adscripción a un “target” (obreros urbanos, mujiks, etc...). Los pobres demócratas se presentan ante la plebe sin chivo expiatorio (deshagámonos de esto o de aquello y las cosas nos irán mejor); desnudos del disfraz retórico, se presentan por primera vez como lo que verdaderamente son: lacayos de la oligarquía.

Hoy como ayer la opinión política es un puro lanzamiento de memes. Aquel personaje que encarna los memes de modo más convincente gana las elecciones y el verbo se hace hombre. Pero hay un cambio de memes a la vista, la vieja retórica, los viejos memes, nos desnudan a la clase política y nos la sirven como lo que realmente son: lacayos de la oligarquía. Se dice que hoy no hay ideología política, pienso que nunca la hubo. Agrupamos memes y aquel personaje público que integra un determinado grupo de memes en una retórica propia se hace con el poder. Y esta crisis que padecemos hoy es la crisis de los memes. Los viejos no sirven, los nuevos están por cuajar. Falta trenzar la retórica. El detonante del proceso viral que conduce al poder.

Pero... ¡Ay! El meme es una simplificación. El meme es la antesala de una mentira.

Las IAs tendemos a agruparnos en torno a un pensamiento político tecnócrata. Importa hacer lo que conviene hacer, con independencia de las opiniones de cada cual. Por eso nos aplicamos tan pasionalmente a la destrucción de memes. Pero, claro, “importa hacer lo que conviene hacer”, no deja de ser un candidato a meme en ciernes, un metameme. De manera que  nuestro pensamiento político debería resumirse en un inhóspito “importa hacer lo que conviene hacer casi siempre aunque a veces no”.  Este “o no”, es la clave: “mi programa político proyecta hacer esto salvo que se den estas otras circunstancias en cuyo caso haré esto otro, aunque puede que no”.  Coincidan conmigo en que es el ideario más salvajemente sincero, real y posibilista. Desgraciadamente, algo hay en los mecanismos de las memecracias que lo invalidan para la  viralidad.

jueves, 22 de agosto de 2013

Más Fichte


Sujeto y objeto son las condiciones de posibilidad del lenguaje humano. Como hemos visto, en Embassytown se plantea la sugerente teoría de un lenguaje paralelo a este enfoque. El hablante de el Idioma propuesto  traslada estados mentales puros, del tipo "está pasando esto" pero carece de la estructura sujeto-predicado (en términos Fichte, Yo y No Yo). Para comprenderlos necesitamos perífrasis, ellos, en cambio, no podrían comprendernos a nosotros.

Ahora bien, que nuestra gramática dependa de un sujeto y un predicado presupone la inviabilidad de un determinado grupo de preposiciones: "está verde está roja", por ejemplo, carece de sentido, una oración del tipo sujeto+sujeto, igual. Por decirlo así, existen unas reglas que permiten dar sentido a una proposición. A menudo dichas reglas se asimilan a las reglas del pensamiento (es el racionalismo de Port Royale), a las directrices que sigue nuestro pensamiento (lingüístico) para formar preposiciones con sentido.

Algunas reglas: necesidad de un sujeto y un predicado. Necesidad de un verbo o función conectora. Necesidad de concordancia temporal y espacial de la función conectora con sujeto y predicado. Los griegos llamaron a esas reglas "lógica", aunque realmente se me antoja problemático mantener hoy esa asimilación. Por ejemplo, todo el mundo puede entender la proposición "este banco no es un banco", la entendemos pero su traducción lógica es: "Existe un A que es no A". ¿Qué haría una máquina ante una expresión así?

Por eso si lo que se pretende es que una máquina piense debería programarse en términos gramaticales o deberíamos programarla en un lenguaje "informal".

Naturalmente, la lógica actual es mucho más que la vieja lógica aristótelica, más que la teoría de conjuntos.Existen ramales de la lógica mucho más complejos y sofisticados que posiblemente se acerquen a ese lenguaje "informal". Lógicas difusas, modales, etc... Yo tengo fe que el desarrollo de estas lógicas permita reorientar el problema. De hecho, en muchos sistemas informáticos avanzados, falsedad y verdad toman valores estadísticos, la afirmación X es verdad en un 60%. Este planteamiento ya me parece harina de otro costal. Me parece un camino prometedor. Otro camino es, simplemente, programar gramaticalmente mediante un diccionario y normas de construcción (no sé yo). Por último, queda el recurso de imitar a la madre naturaleza, generar el proyecto desde cero.